#3) STEVE McQUEEN: THE KING OF COOL

El rey de los 60’s: del éxito fulgurante al fracaso de “Las 24 horas de Le Mans”

El siguiente trabajo de McQueen tras el éxito de “El rey del juego” fue el eficaz western “Nevada Smith”, cinta dirigida por el especialista en el género Henry Hathaway. La película, sin llegar a ser una obra redonda, tuvo una buena acogida por parte del público. El film cuenta la historia de Max Sand, un pobre muchacho que recorrerá un largo camino en busca de los asesinos de sus padres (Karl Malden, Martin Landau y Arthur Kennedy). La cinta, narrada en clave de road-movie, se ve lastrada en ciertos momentos por un problema de raíz: McQueen, con 36 años, no da el pego como el joven Max. Sin embargo, el porte y la mirada de Steve contribuyen y mucho a solucionar dicha cuestión.

McQueen fotografiado en la intimidad

En 1966 McQueen ya era considerado una gran estrella, pero le faltaba una cosa: el respeto de los críticos. Todos estaban de acuerdo en que era un intérprete solvente, especialmente en cintas de acción o de vaqueros, pero que carecía de la profundidad dramática de actores como Paul Newman. En realidad el reconocimiento académico no le quitaba el sueño a Steve. Él estaba más preocupado en mejorar cada día como piloto de coches, motos o todo vehículo que funcionase. Su verdadera pasión era la velocidad. De hecho, son numerosas las veces en las que las productoras de cine para las que trabajaba le hacían firmar contratos prohibiéndole correr durante los rodajes, porque lo de Steve no era conducir, si no vivir al límite constantemente. Amigos suyos como el actor Robert Vaughn llegaron a reconocer que el ir en un coche con McQueen era un peligro. “En una ocasión habíamos estado en una carrera en California, en la que la compañía de seguros le había prohibido correr. Después de que sus hormonas hubiesen sido estimuladas, volvimos a casa en un Jaguar descapotable. Estaba lloviendo, pero íbamos tan rápido que ni siquiera nos mojamos. Tuve que sentarme en la mesa de la cocina de su mujer y beberme media botella de whisky en tres segundos para volver a la normalidad” comentó Vaughn. Las carreras de McQueen por el desierto de Mojave eran muy frecuentes, acompañadas por el posterior consumo de marihuana, eso sí. De hecho, Steve acabó inscribiendo a sus dos hijos en carreras de motos, además de atesorar una colección envidiable de automóviles antiguos en su casa. Genio y figura.

“El Yang-Tsé en llamas”, el único film por el que Steve fue nominado al Óscar

A la hora de embarcarse en un nuevo proyecto, Steve se puso serio y aceptó la propuesta de Robert Wise, director de clásicos como “West Side Story” o “Sonrisas y lágrimas”, de irse a rodar a Taiwán una historia ambientada en la convulsa China de comienzos del siglo XX. A fin de cuentas, Wise fue el director que le dio su primera oportunidad en “Marcado por el odio”, aunque fuera en calidad de extra. Esa película acabó llamándose “El Yang-Tsé en llamas”, y el resto es historia. El film, de 182 minutos de duración, terminó siendo una gran epopeya nominada a 9 Óscars, uno de ellos para Steve. No se llevó el gato al agua (en esa edición la estatuilla fue para Paul Scofield por interpretar a Thomas Moro en la cinta “Un hombre para la eternidad”, a la postre la gran vencedora del año) pero por lo menos le dio a Steve el respaldo crítico que le faltaba. Además, en ella interpreta a un mecánico naval de la Armada americana, el ingeniero Jake Holman, gran amante de las máquinas, lo que le venía a Steve como anillo al dedo. Los meses que duró el rodaje en Taiwán se los pasó corriendo en moto y trabando amistad con los especialistas, con lo que no se podía quejar de nada.

McQueen y Dunaway, los dos grandes atractivos de “El caso de Thomas Crown”

Su siguiente trabajo, sin embargo, supuso un cambio radical en su carrera. McQueen era un chico de la calle, abandonado y rebelde, como todos sus personajes. Con el fin de cambiar de registro decidió presentarse ante Norman Jewison, director suyo en “El rey del juego” y pedirle interpretar el personaje principal de la nueva película que tenía entre manos: “El caso de Thomas Crown”. Jewison le llamó loco, al igual que su mujer Neile, ya que el personaje al que aspiraba interpretar Steve, Thomas Crown, era un multimillonario refinado y con estudios. Como dijo Norman, un “Sean Conney”. Steve no tenía ni idea de hablar en público ni de modales, pero su insistencia fue tal que se hizo con el papel.

El multimillonario Thomas Crown, todo lo contrario a Steve

La cinta cuenta la historia del citado multimillonario, quien roba uno de sus propios bancos para estafar al seguro. Los problemas llegarán cuando la agencia de seguros decida enviar a una detective, Faye Dunaway, a investigar lo ocurrido. Los juegos de seducción fuera de la pantalla entre la pareja protagonista son ya conocidos por todos, al igual que en toda producción en la que figurara Steve. Lo peor es que Neile lo sabía, pero soportaba la situación por sus hijos. Como marido, tal y como reconoció la mujer de McQueen, “fue un desastre, pero como padre no había otro mejor que él”. Steve siempre fue un hombre difícil, inseguro de sí mismo, violento y misógino. Sus iras y peleas han pasado ya a la historia, incentivadas quizá por su oscuro pasado.

“El caso de Thomas Crown”, con sus innovadores títulos de crédito iniciales en los que se hace uso de la multipantalla (Jewison los observó por primera vez en un festival en Canadá), escenas como la sensual partida de ajedrez o la memorable canción “The windmills of your mind” se convirtió en una nuevo éxito rotundo. De hecho, Steve llegó a ser el actor más popular en un mercado tan complicado como el asiático. Este taquillazo le permitió formar su propia productora, Solar Productions. El primer proyecto de la misma, respaldado por la Warner, fue “Bullitt”, magistral cinta policíaca que inauguró una moda por el género con miles de imitaciones baratas y obras tan loables como “French Connection” o “Harry el sucio” (películas que McQueen rechazó para no quedar encasillado en el género).

McQueen y Bisset, compañeros de reparto en “Bullitt”

El film es un ejercicio de estilo increíble, que atrapa al espectador de principio a fin. Ciertos críticos tratan de desprestigiar la cinta argumentando que posee una trama muy confusa y que lo único potable del film es la archiconocida carrera de coches por las calles de San Francisco, algo que no puede estar más lejos de la realidad. “Bullitt” fue un punto de inflexión en el cine policíaco y en la forma de rodar escenas de acción. Si a eso le sumamos un reparto de lujo con caras como las de Jacqueline Bisset, Robert Vaughn o Don Gordon ya no se puede pedir más.

Mítica imagen de McQueen en “Bullitt”

A modo de curiosidad, cabe recordad que la escena de la persecución no fue rodada por McQueen, si no por Bud Elkins, el famoso especialista de “La gran evasión”. McQueen se enfadó con la productora al enterarse de que se la habían jugado: habían citado a Steve una hora después de que comenzara el rodaje del día para que no tuviera la tentación de montarse en el Mustang y rodar la escena. Elkins ya había bordado su trabajo para cuando McQueen llegó al set. Steve, cuando se percató de la popularidad de la secuencia tras el estreno del film, telefoneó a Elkins diciéndole “ya me lo has vuelto a hacer. Primero en La gran evasión y ahora en Bullitt. Lo peor es que la gente piensa que yo grabé las escenas”.

Eso sí, Steve, fiel a su estilo, no paró de volver locos a todos durante la filmación. Era el actor mejor pagado del momento pero sus exigencias rozaban lo excéntrico: facturas de cuarenta pares de Levi’s, trescientos jerseys, carreras ilegales, consumo abusivo de drogas (peyote, marihuana, cocaína, ácido,…), sexo constante con cualquier mujer,… Más tarde se descubrió que la ropa iba destinada al colegio en el que estuvo internado cuando era un joven problemático, el Boys Republic, pero la forma de jugarse la vida no tenía nada de infundado. Hasta Neile se tuvo que acercar por San Francisco ante los rumores de que su marido volvía a hacer de las suyas con los coches.

“Las 24 horas de Le Mans”, un fracaso que dejó muy tocado a Steve

La carrera de McQueen comenzó a estancarse tras el gran éxito de “Bullitt”. Steve empezó a volverse paranoico tras el asesinato de Sharon Tate, mujer de Polanski, a manos del grupo satánico de Charles Manson. ¿La razón? Steve había sido invitado esa noche a casa de Tate, rechazando la oferta en el último segundo. Empezó a salir por la calle con arma. Para complicar más las cosas, acabó por mandar a la quiebra a Solar Productions tras obsesionarse en rodar la “película definitiva” sobre carreras de coches. “Las 24 horas de Le Mans”, el proyecto que Steve tenía entre manos, debía de rodarse en Francia bajo la dirección de Sturges. Sin embargo, acabó siendo realizada por el desconocido Lee H. Katzin. Sturges se marchó del plató gritando “¡Soy demasiado viejo y demasiado rico para esta mierda!”. La cinta fue un fracaso estrepitoso, lo cual le dolió en el alma a McQueen, gran apasionado del motor. “Los rateros”, película que el actor rodó con anterioridad, también resultó un fiasco a pesar del respaldo crítico.

Además, su relación con Neile se fue a pique. Aunque llevaba años acostándose con muchas mujeres, Steve reventó cuando Neile le confesó (a punta de pistola y tras una paliza, eso sí) que le había engañado con Maximilian Schell. Meses más tarde, Steve la obligó a abortar argumentando que el hijo no era suyo. Su consejera matrimonial le dijo a Neile que pidiese el divorcio o acabaría muerta. La vida y la carrera de McQueen estaban en la cuerda floja.

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#2) STEVE McQUEEN: THE KING OF COOL

2) La consagración: de “La gran evasión” a la popularidad absoluta

Steve McQueen estaba en la cresta de la ola. Sólo le quedaba cosechar otro gran éxito para empezar a forjarse un nombre a nivel mundial. Entre 1960 y 1963 rodó tres films más: “Zafarrancho en el casino”, “Comando” y “El amante de la muerte”. El primer film es una comedia ligera en la que Steve planea hacer saltar la banca del casino de Venecia con un súper ordenador de la Marina americana, mientras que las otras dos cintas son dos películas bélicas que pasaron sin pena ni gloria por las pantallas estadounidenses.

McQueen visto por William Claxton

El éxito que McQueen esperaba se llamaba “La gran evasión”, posiblemente su film más popular. Sturges le confió el papel de Virgil Hilts, un prisionero americano que intentará escapar por todos los medios del campo de concentración nazi en el que le han internado. ¿El problema? El personaje de Steve carecía del peso suficiente dentro de la historia. Tras la escena inicial, por poner un ejemplo, Hilts desaparecía de la pantalla durante media hora. McQueen, consciente de su situación, llegó a abandonar el rodaje durante dos semanas, y eso que se encontraban filmando en plena Baviera, Alemania. Steve llegó a llamar a su representante, Stan Kamen, diciéndole que “James Garner controlaba la película. Esta cinta le va a lanzar a él al estrellato, no a mí”. Se llegó a contrata a un guionista más, James Clavell, para que retocara la historia. El rodaje se alargó de los 85 días previstos a doscientos. Sin duda alguna, el momento culmen del film es la carrera en motocicleta en la que McQueen es perseguido por las tropas alemanas en su camino a la Suiza libre. La secuencia, rodada por y a mayor gloria de Steve, no figuraba en el guión inicial. Una nueva concesión a la estrella de la película. Sin embargo, cabe recordar que el memorable salto que Hilts realiza con la moto no fue realizado por McQueen, si no por un especialista en escenas de acción y amigo de Steve, Bud Elkins, que viajó desde California a Múnich exclusivamente para rodar la citada toma. Bud declaró años después que aquel trabajo le “hizo famoso, no rico. Era la primera película que hacía y para mí significó el principio de una carrera. El día en que rodamos el salto estábamos McQueen, el de los efectos especiales, un piloto de motocross australiano y yo”.

“Esos rumores de que McQueen intentó hacer el salto él mismo son falsos. Él hizo de peón, se pasó el día cavando en la ladera de la montaña para hacerme una rampa. La escena de la moto fue enteramente idea de Steve, era una escena totalmente inventada. Pero provocó muchísimas discusiones entre él y el director y los guionistas. La cosa llegó a un punto tal que pensaron en despedirle” añadió. El film recaudó 16 millones de dólares, convirtiendo a Steve en todo un referente mundial. Llegó a ser premiado en el festival de Moscú, en una época en la que el mundo se encontraba totalmente polarizado entre los capitalistas y los comunistas. Para más información sobre “La gran evasión” podéis acceder a este artículo de “Érase una vez el cine” en el que se analiza pormenorizadamente el film.

McQueen y su “acosadora” compañera de reparto, Natalie Wood, en “Amores con un extraño”

Sin embargo, las siguientes cintas de Steve no estuvieron a la altura de las expectativas creadas: “Compañeros de armas y puñetazos”, comedia protagonizada junto a Jackie Gleason, resultó ser una cinta confusa, mientras que “Amores con un extraño” y “La última tentativa”, aunque interesantes, no llegaron a calar entre los espectadores. De todas formas, Neile, la mujer de Steve, llegó a afirmar que el mejor papel de su marido fue el del músico bohemio que deja embarazada a una joven de origen italiano en la citada “Amores con un extraño”. Según ella, mostraba al Steve “vulnerable”. Eso sí, McQueen permaneció impertérrito ante el acoso de su compañera de reparto, Natalie Woods, quien no tenía otra idea en mente que la de llevárselo a la cama. Lo único que detuvo a Steve no fue el hecho de que estuviera casado (eso nunca era un problema para él), sino la amistad que le unía con Robert Wagner, ex marido de Natalie y compañero de reparto de Steve en “El abrazo de la muerte”.

McQueen con Lee Remick en “La última tentativa”

La recuperación de McQueen llegó con “El rey del juego”, cinta ambientada en Nueva Orleans y en la que Steve da vida a “Cincinnati Kid”, un maestro en el arte de jugar al póker que deberá enfrentarse al mejor jugador del mundo, Lancey Howard (Edward G. Robinson). La película iba a ser dirigida en un primer momento por el siempre polémico y violento Sam Peckinpah, pero la productora acabó parándole los pies vistas sus intenciones de darle un “tono más oscuro” a la historia (Peckinpah tenía pensado incluir varis escenas de sexo, además de contratar a Sharon Tate para el film y rodarla en blanco y negro). Finalmente, “El rey del juego” fue dirigido por el siempre eficiente Norman Jewison (“El violinista en el tejado”, “Jesucristo Superstar”,…), Tate fue sustituida por la bella pero psicológicamente inestable Tuesday Weld y Edward G. Robinson entró en el proyecto ante el abandono de Spencer Tracy. McQueen, que recibió veinticinco mil dólares en metálico de la productora para que no abandonase la producción visto el caos dominante en el rodaje, se sentía toda una estrella. El propio Jewison le tuvo recordar varias veces que “a parte de ti hay muchas otras grandes estrellas en el reparto”. Tras normalizarse la situación, McQueen volvió de su momentáneo retiro en Las Vegas (ciudad donde se gastó todo el dinero recibido de la productora en marihuana y mujeres) con el fin de rodar, de una vez por todas, “El rey del juego”. Jewison le prometió que el público le alabaría por este film. Para Steve eso no era suficiente, por lo que la productora tuvo que darle un bonus por haber sido tan paciente y una enorme mesa de billar.

McQueen y Robinson, grandes rivales dentro y fuera del plató

Tras diez meses de parón, se volvió a escuchar “acción” en el plató de “El rey del juego”. Norman Jewison declaró que “Edward G. Robinson tenía la mejor colección de arte de todo Hollywood y hablaba cuatro idiomas”, mientras que “Steve disfrutaba desmontando el motor de su coche”. Eran dos personalidades contrarias, lo cual le iba muy bien al film, ya que eran rivales. “McQueen no era lo que podríamos llamar un hombre generoso. Francamente, era un tacaño. Cuando Steve se iba del set por la noche siempre pedía a alguien cinco pavos para gasolina que nunca volvíamos a ver… Era igual de tacaño como persona que como actor. Tenía ese hábito de mirar al suelo entre tomas. Entonces, a la voz de acción, levantaba los hombros, con esa expresión animal, listo para atacarte. Fascinante” apuntilló Jewison.

McQueen es “El rey del juego”

La cinta resultó todo un éxito. Recaudó más de diez millones de dólares, inaugurando una racha triunfal en la carrera de Steve que le haría figurar como una de las 10 estrellas más taquilleras durante diez años seguidos. Era el primero de cinco éxitos internacionales seguidos. La nota negativa la puso el fallecimiento de su madre por una hemorragia cerebral el día del estreno de “El rey del juego”. McQueen llegó al hospital a la mañana siguiente pero su madre no recuperaría ya la conciencia.