Películas que hay que ver antes de morir: “TORO SALVAJE”

“Toro salvaje”
Título original Raging bull
Año 1980
Nacionalidad USA
Director Martin Scorsese
Guión Paul Schrader y Mardik Martin (Libro: “Raging Bull. My story” de Peter savage y Joseph Carter)
Música Pietro Mascagni
Fotografía Michael Chapman
Montaje Thelma Schoonmaker
Reparto Robert De Niro, Joe Pesci, Cathy Moriarty, Frank Vincent, Nicholas Colasanto, Theresa Saldana, Frank Adonis, Mario Gallo, Johnny Barnes
Duración 129 min.
Productora UA
Premios Nominada a 8 premios Óscar y ganadora de dos: Mejor Actor (De Niro) y Mejor Montaje (Thelma Schoonmaker)Oso de plata en el Festival de Berlín
Colaborador Jake La Motta

TRAILER

TRAMA

El film narra la vida del boxeador Jake La Motta (Robert De Niro) de forma circular: la película comienza y termina en 1964, mostrándonos a un obeso y fracaso La Motta preparando su monólogo para salir a actuar al escenario del Barbizon Plaza como comediante. Tras esta introducción, la cinta realiza un “flash-back” y se remonta al año 1941, fecha en el que Jake se encuentra en pleno auge deportivo. Este púgil del Bronx cuenta con su hermano Joey (Joe Pesci) como principal ayudante en su carrera por el título mundial. Sin embargo, a diferencia de lo que Jake pretende, Joey considera indispensable la ayuda del mafioso local, Tommy Como (Nicholas Colasanto), para poder triunfar en el mundo del boxeo. Poco a poco la película nos va mostrando el verdadero carácter de La Motta, una verdadera bestia tanto fuera como dentro del ring. Tras quedar instantáneamente prendado de Vickie, una chica del barrio de apenas 16 años, Jake se separa de su primera mujer, a la que le propinaba palizas constantemente. Mientras tanto, su ascenso en el mundo del boxeo se torna vertiginoso, con esos míticos enfrentamientos que mantendrá con Sugar Ray Robinson, su particular bestia negra, en el camino por el cinturón de campeón mundial de los pesos medios. A pesar de alzarse finalmente con el título (que perderá sólo siete meses más tarde), la vida de La Motta se volverá un infierno: los celos le atormentan, y las “supuestas” infidelidades de Vickie le llevan a pegarle una brutal paliza a su hermano Joey, quien nunca más le perdonará. De hecho, su carácter violento le separa cada vez más de su mujer, sus hijos y sus amigos. Nos encontramos ante el ascenso y caída de un personaje rodeado de una gran controversia.

COMENTARIO DEL FILM

De Niro en una toma de la película

La génesis del proyecto

El film “Toro salvaje”, considerado por un amplio sector de la crítica como una de las mejores películas de todos los tiempos, supuso la cuarta colaboración entre Robert De Niro y Martin Scorsese y, a todas luces, la mejor. Aunque existen muchas teorías acerca de quién puso en marcha el proyecto, lo más seguro es que la idea de realizar esta cinta, basada en el libro de memorias del ex – campeón mundial de los pesos medios Jake La Motta, “Raging bull. My story”, se remonte cuanto menos a 1975. En junio de ese mismo año, Scorsese declaró en una entrevista que, tras “Taxi Driver”, De Niro y él “tenían otro proyecto sobre boxeo” (de todas formas rodaron antes la cinta “New York New York” que el film que nos ocupa). Por tanto, debió ser por aquellas fechas cuando De Niro le entregó a su amigo Scorsese el citado libro de memorias, escrito realmente por Peter Savage y Jospeh Carter a partir de los recuerdos del propio boxeador. El propio Savage fue una persona muy cercana a La Motta, apareciendo como personaje en el propio libro (en el guión cinematográfico acabó fundiéndose con Joey, el hermano de Jake), al tiempo que también conocía a Scorsese (figuró como actor en sus films “Taxi Driver” y “New York, New York”). Por tanto, los méritos acerca del descubrimiento de las memorias de La Motta para el cine puede que no sean exclusivamente de De Niro (de hecho, Savage figuró como coproductor de la propia “Toro salvaje”, de lo que se deduce que su relación con Scorsese debía ser cercana). Aunque el mundo pugilístico nunca había sido del gusto del realizador neoyorkino, la verdad es que el argumento respondía perfectamente a los cánones de un film-Scorsese: La Motta, como el Travis Bickle de “Taxi Driver”, es un personaje desplazado en medio de la sociedad y como éste triunfa a través de la violencia; sobrevive gracias a poder habitar un mundo aparte, el del ring, que le permite encontrar una vía de afirmación personal frente a los fracasos de una vida cotidiana que le supera permanentemente.

Martin Scorsese dando indicaciones a su actor fetiche

La evolución del guión

La furia de Jake La Motta

A finales de los 70’s, Mardik Martin, amigo de Scorsese, estuvo trabajando durante dos años en un guión a partir del libro. El resultado no satisfizo al director, ya que Mardik había planteado la historia bajo el modelo de “Rashomon”, esto es, combinando diversas versiones de los acontecimientos de la vida de La Motta, diversas verdades desde la perspectiva de los diferentes personajes que lo conocieron. En ese momento, y para suerte del equipo, entró en escena Paul Schrader, quien durante seis semanas bien pagadas reformó el guión: le dio la estructura circular –“flashback” que posee actualmente, además de añadir el raccord entre el prólogo y la primera derrota de La Motta en Cleveland, los diversos saltos temporales entre combates o el famoso monólogo de Jake en su celda. Eso sí, la violencia doméstica y las peleas entre Jake y Joey permanecieron tal cual (escenas como el KO que La Motta le inflige a su primera mujer fueron finalmente eliminadas).  De todas formas, quizá la mayor aportación de Schrader fuese el suprimir toda la primera parte del guión de Mardik, en el que se mostraba la infancia de Jake en Little Italy, su paso por el correccional, la influencia de su padre Joseph, la violación de una amiga y sobre todo la oscura muerte de un corredor de apuestas. De hecho, el propio Scorsese declaró que “La Motta era mucho más salvaje y duro de lo que se ve en pantalla, pero no podían mostrarlo”.  Finalmente, el director italoamericano decidió emprender el proyecto tras una comida con Schrader y De Niro en el “Musso & Frank” de Hollywood Boulevard. De hecho, el propio Schrader le dijo a Scorsese: “te sacaste Malas calles de las entrañas. Haz lo mismo, pero esta vez confórmate con dos o tres personajes. No podrás con cuatro”. Sin embargo, De Niro y el propio Scorsese aún no estaban totalmente satisfechos con el guión, con lo que se fueron a la isla caribeña de St. Martin a pulir el libreto. En diez días reescribieron las 100 páginas del guión definitivo.

Scorsese ejerciendo como director

El propio Scorsese declararía más tarde que el film le sirvió de terapia, ya que durante aquella época pasó una etapa muy negra, tanto a nivel profesional (el fracaso de “New York New York” le llevó a plantearse trabajar en Europa) como personal (su divorcio de Julia Cameron, quien se quedó con la custodia de su segunda hija, al tiempo que iniciaba una relación sentimental con Isabella Rossellini, le provocaron una hemorragia interna que le hizo ingresar en urgencias en 1978). Sus problemas con las drogas por aquel entonces tampoco son desconocidos, pero “Toro salvaje” le serviría al bueno de Marty para reconducir su vida.

La producción y el reparto

De Niro en una de las mejores interpretaciones de su carrera

En lo que se refiere a la producción, Irwin Winkler y Robert Chartoff se encargaron de financiar el proyecto. Ellos ya habían producido “New York New York”, pero sobre todo habían triunfado en medio mundo con “Rocky”. Por todo ello, la dotación económica fue bastante importante (14 millones de dólares) teniendo en cuenta que “Toro salvaje” es un film en blanco y negro.

En cuanto al cast, estaba claro que De Niro interpretaría a La Motta, pero ¿y el resto de papeles? Joe Pesci fue descubierto por el propio De Niro, quien le vio de madrugada en un film de bajo presupuesto sobre la Mafia titualdo “Death Collector”. Pesci ya contaba con 33 años de edad, por lo que Scorsese no estaba seguro de si encajaría en el papel. Finalmente, y tras varias lecturas del guión, Martin decidió que era el indicado para interpretar a Joey. Para terminar, el papel de Vickie fue a parar a las manos de Cathy Moriarty, una católica irlandesa de 18 años y modelo ocasional que fue encontrada por Pesci en una foto.

El rodaje

Joe Pesci en el papel que le descubrió en el mundo del cine

El rodaje comenzó en abril de 1979 y se prolongó hasta diciembre del mismo año, con una interrupción de cuatro meses en el medio dedicada al “engorde” de De Niro para las escenas en las que hacía del La Motta obeso y fracasado. Las secuencias de boxeo se rodaron todas ellas en Los Ángeles inspirándose en un libro de fotografías titulado “Fighters”. Aunque se habían planeado cinco semanas para las escenas pugilísticas, su gran dificultad llevó a emplear el doble de tiempo en las mismas. De Niro, que se había preparado a conciencia en el gimnasio (de hecho, llegó a pelear en algún combate real en aras de meterse todavía más en el personaje) y Scorsese coreografiaron todas las escenas de antemano. A diferencia de la saga “Rocky”, en “Toro salvaje” los combates están filmados desde dentro del ring y no mediante tomas generales desde la perspectiva del público. Además, cada combate está grabado de forma distinta: uno de ellos es una sucesión de imágenes fijas, otro está filmado desde una toma cenital,… Frank Warner, el editor de sonido, creó un sonido diferente para cada golpe, cortando un melón para uno y consiguiendo otros de una calidad líquida tan insólita que se negó a decir cómo los había obtenido. También utilizó sonidos animales, los cuales combinaba con un absoluto silencio para dar la sensación del “boxeador tocado”. De hecho, la película está finalmente filmada a partir de lo que La Motta (asesor del film) recuerda de lo sucedido, de ahí que, por ejemplo, la tan criticada “desaparición” fugaz de la primera mujer de Jake no sea un fallo del film, si no el verdadero recuerdo del boxeador sonado. La sangre que brota durante las escenas del boxeo (especialmente en el último combate entre Ray y La Motta) es lo que llevó definitivamente a Scorsese a decantarse por el blanco y negro para rodar la cinta, a excepción de los fragmentos de mitad del film en los que se ve a Jake, Vickie y Joey durante su época dorada (con el fin de imitar la apariencia de vídeos domésticos, que es la que le quería dar Scorsese, los negativos en los que se encontraban dichos fragmentos fueron rayados con el fin de que parecieran películas caseras rodadas a principios de los 50’s).

La Motta en combate

Tras rodar las secuencias de boxeo, el equipo se trasladó a Nueva York (el Bronx y Queens) con el fin de rodar las escenas familiares. Muchas de las escenas entre De Niro y Pesci fueron improvisadas, surgiendo problemas a la hora de rodar sus inacabables discusiones. Dado que el rodaje se llevó a cabo en pequeños cuartos de pisos reales en busca de una mayor autenticidad, a menudo resultaba imposible introducir las dos cámaras habituales. De Niro improvisaba una frase mientras la cámara le filmaba, y la reacción espontánea de Pesci solía ser impagable. Sin embargo, el equipo no podía captar dicha reacción, por lo que había que cambiar la dirección de la cámara, repetir todo y esperar que la réplica fuera igual de natural que la primera vez. En una toma la improvisación fue incluso más lejos de lo que se pretendía. En un momento en el que los hermanos ensayan unos golpes, De Niro no midió su fuerza y le rompió una costilla a Pesci. Realismo puro.

La increíble transformación física de De Niro

Las escenas del obeso La Motta en Florida se rodaron en Los Ángeles. Para ellas, De Niro batió un récord en el mundo del cine y engordó 25 kilos nada menos. Finalmente, “Toro salvaje” fue estrenada, tras 16 semanas de post-producción, el 7 de noviembre de 1980 con una dedicatoria al antiguo profesor de Scorsese en la NYU Haigh Manoogian.

Repercusión

Los dos hermanos La Motta

El film pronto empezó a recibir premios y buenas críticas. Se hizo con el Oso de Plata en el Festival de Berlín y con la estatuilla a la mejor dirección en los National Society of Film Critics. Sin embargo, los Óscar de ese año llevaron a cabo una de las mayores injusticias de su historia: de ocho nominaciones sólo recibió dos premios, los cuales estaban totalmente cantados (el de Mejor Actor para De Niro y Mejor Montaje para Thelma Schoonmaker). Sin embargo, ni Scorsese (recibía la primera nominación de su vida, lo cual también era una vergüenza) ni Pesci se llevaron el gato al agua, amén del gran robo en el apartado de Mejor Película, estatuilla que ganó el film de Robert Redford “Gente corriente”.  Sin embargo, el tiempo puso en su sitio a “Toro salvaje”: fue elegida por la crítica como la mejor película de los 80’s y fue seleccionada entre los 24 films a conservar en el Registro Nacional Cinematográfico de la Biblioteca del Congreso. Eso sí, su carrera comercial fue un total fracaso, quizá por su lanzamiento equivocado como “el nuevo Rocky” cuando en realidad es todo lo contrario al film de Stallone.

Los títulos de crédito y la banda sonora

Aquí os dejo los títulos de crédito iniciales, en los que se ve a De Niro calentando en el ring al ritmo de la evocadora música de Pietro Mascagni. Monumentales.

¿POR QUÉ VER “TORO SALVAJE”?

“Toro salvaje” es un film duro, violento y no dirigido a las mayorías. Para eso ya está “Rocky”. El film de Scorsese, quizá el mejor de su carrera junto a “Goodfellas” y “Taxi Driver”, indaga en la psicología de un individuo como La Motta que utilizaba el boxeo como terapia para paliar los palos que le daba la vida. Un hombre asocial, arisco y tosco que se ve superado por la realidad: su matrimonio fallido, la relación con la Mafia,…  Los combates en realidad son lo de menos en este film (por lo menos para Scorsese), en el que todo el equipo, tanto artístico como técnico, está en estado de gracia. El que la película comience con esos títulos de crédito en los que vemos a La Motta calentando en el ring acompañado de la música de Pietro Mascagni “Intermezzo Cavalleria Rusticana” te prepara para ver un film que es pura poesía, rodado en un blanco y negro evocador y completamente acertado. La montadora Thelma Schoonmaker, habitual de Scorsese, realiza aquí el trabajo de su vida, especialmente sobresaliente en las escenas de boxeo, todas ellas diferentes y atractivas entre sí. El reparto más de lo mismo: Pesci, Moriarty y DE NIRO. Un DE NIRO que realiza aquí la mejor interpretación de su carrera. Dejando de lado las críticas de periodistas como Pauline Kiel, quien más que una actuación considera lo de De Niro una mera transformación (kilos ganados, perdidos,…), la crítica y el Óscar se arrodillaron ante el italoamericano. El monólogo inicial, la ira del personaje o el mítico “¡No conseguiste derribarme Ray!” ya han pasado a la historia. Sé que no a todo el mundo le gustará el film, pero “Toro salvaje”, que me encantó todavía más las diversas veces que la he vuelto a ver, me hace darme cuenta de por qué me entusiasma tanto el cine. Eso sí, no es esperéis un “Rocky”, porque es todo lo contrario.

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Películas que hay que ver antes de morir: “LA GRAN EVASIÓN”

Con este film pretendo iniciar una nueva sección en la que analizar diversos films bajo el título de “Películas que hay que ver antes de morir”. La cinta que he escogido para abrir la lista no podía ser otra que “La gran evasión”, película que me marcó en su tiempo y gracias a la cual me apasiona el cine actualmente. Dicho film, rodado en 1963, cuenta la historia, basada en hechos reales, del intento de fuga de 250 prisioneros aliados del campo de concentración nazi Stalag Luft III durante la II Segunda Mundial. Para ello, “La gran evasión” se basa en la novela homónima del australiano Paul Brickhill, quien fue partícipe de los hechos que en ella se cuentan.

“La gran evasión”
Título original The great escape
Año 1963
Nacionalidad USA
Director John Sturges
Guión James Clavell, W. R. Burnett (Libro: Paul Brickhill)
Música Elmer Bernstein
Fotografía Daniel L. Fapp
Reparto Steve McQueen, James Garner, Richard Attenborough, James Coburn, Donald Pleasence, Charles Bronson, Hannes Messemer, Gordon Jackson, Angus Lennie
Duración 168 min.
Productora MGM/UA
Premios Nominada al Óscar al Mejor MontajePremio al Mejor Actor en el Festival de Cine de Moscú: Steve McQueen

TRAILER

TRAMA

En plena II Guerra Mundial, los nazis deciden construir un campo de concentración en el que agrupar a aquellos prisioneros aliados con un mayor número de tentativas de fuga a sus espaldas. Como dice el coronel von Luger, encargado del campo, se trata de “juntar a todas las manzanas podridas en un mismo cesto”. Sin embargo, lo que no se imaginan los alemanes es que entre los presos están la mayoría de los miembros de la “organización X”, un grupo de reclusos expertos en el arte de fugarse dirigidos por Roger Bartlett (Richard Attenborough). Dicha organización decide planear la evasión perfecta: intentar la huida de 250 prisioneros, todos ellos perfectamente documentados y vestidos para pasar desapercibidos en tierras germanas. Para ello se pone en marcha la construcción de tres túneles, los llamados Tom, Dick y Harry (con el fin de jugar sobre seguro en caso de que los guardias descubran alguno), al tiempo que se las ingenian de la manera más sorprendente para lograr sus objetivos: sacan la tierra del subsuelo del campo en bolsas ocultas bajo los pantalones, entiban con maderos de las camas, le roban la cartera a un guardia con el fin de falsificar diversos documentos oficiales, toman clases de alemán,…. Para ello, “la organización X” recibe la ayuda, entre otros, de los tres americanos del campo, entre los que se encuentran Hendley (James Garner), el “proveedor oficial” de material, y Virgil Hilts, maestro de la huida y rebelde por naturaleza. También colaborarán en la fuga el australiano Sedgwick (James Coburn), “el rey del túnel” Velinski (Charles Bronson) o el falsificador Colin Blythe (Donald Pleasence). Si queréis saber cómo se desarrolla “la gran evasión”, os invito a verla.

COMENTARIO DEL FILM

La “estrella” McQueen y los cambios en el guión

El gran Steve McQueen

La película, a pesar de tratarse de uno de los mejores ejemplos de protagonismo colectivo (todos los grandes actores gozan de un tiempo similar en pantalla), será recordada por la interpretación de Steve McQueen y su espectacular huida en moto por Alemania, justamente una de las pocas cosas del film que no se basa en los hechos reales narrados por Paul Brickhill en su novela. Brickhill, australiano de nacimiento, se encontraba en Túnez pilotando un Spitfire británico cuando fue abatido por los nazis. Estos le internaron en un campo de concentración, el Stalag Luft III, en el que asistió a los primeros preparativos para la espectacular fuga que narra en su novela. Sin embargo, McQueen, a sabiendas de que “La gran evasión” podía ser el título que le catapultase definitivamente al estrellato, exigió que se realizaran diversos cambios en la historia con el fin de lograr un mayor protagonismo. De hecho, el guionista Riley Burnett, afamado escritor de novela negra adaptada al cine (“El pequeño César”, “El último refugio” o “La jungla de asfalto”) tuvo que ser despedido por exigencias del propio McQueen, quien siempre se preguntaba “¿Por qué este tipo de películas, como La gran evasión, no pueden tratar sobre un solo tipo y por qué ese tipo no puedo ser yo?”. Entre los detalles del guión con los que no comulgaba McQueen, quien ya había exigido diversos cambios en su película anterior (“El amante de la muerte”), eran la vestimenta de su personaje (que a la postre se convertiría en elemento característico del mismo) y su escaso peso en la trama. Burnett, resentido, llegó a afirmar que “McQueen era un bastardo. Un tercio de la película descansaba sobre su personaje y cuando llegó quería cambiarlo caso todo. Una locura”. Es más, el personaje de Steve se basa en un prisionero británico, George Harsh, que ni siquiera consiguió escapar. Entre las aportaciones de Burnett que finalmente permanecieron en la historia destacan diversos toques para atraer la atención del público americano: aunque en la realidad la mayoría de los prisioneros del campo fueron británicos o canadienses, Burnett decidió crear los personajes de McQueen (con su inconfundible guante y pelote de béisbol) y James Garner de cara al mercado estadounidense. De hecho, hasta se rodó una escena en la que los prisioneros del campo celebran el 4 de julio sólo por este motivo. Algunos compañeros, como Coburn, consideraron estas “distorsiones históricas” un tanto cómicas. De hecho, el que el sello de identidad de McQueen en el film fuese un guante de béisbol se prestaba a broma teniendo en cuenta que Steve no tenía mucha idea de practicar dicho deporte. El propio Coburn afirmó que “Steve era el tío menos atlético del mundo. Si le lanzabas una pelota lo más probable es que no la cogiera y le tocara ir corriendo a cogerla”. Una vez Burnett se vio fuera del proyecto, el encargado de limar el libreto fue James Clavell.

Un descanso en el rodaje

A pesar de que las exigencias de McQueen puedan parecer propias de un divo (las cuales, en parte, lo son), la repercusión que el film tuvo para su carrera ha acabado dándole la razón: tras darse a conocer al gran público gracias a su papel en “Los siete magníficos” de John Sturges, McQueen no había logrado encontrar un rol que confirmase su estrellato hasta que, en 1963, el guión de “La gran evasión” (también de Sturges) llegó a sus manos. De hecho, se embolsó 400.000 dólares por participar en el proyecto (la mayor retribución de su carrera hasta entonces), sueldo que incluía una bonificación de casi 100.000 dólares por rodar en Europa. Para participar en el proyecto, McQueen rechazó dos proyectos casi cerrados: una adaptación de “La bella y la bestia” para televisión y el papel principal del film “Reajuste matrimonial” de George Roy Hill, rol que acabaría interpretando Tony Franciosa.

McQueen y sus símbolos característicos en el film: jersey azul, pantalones blancos y guante de béisbol

Además de las exigencias de Steve McQueen, las cuales obligaron a variar ligeramente la historia real narrada por Brickhill en su libro, se realizaron otros cambios en pos de una mayor espectacularidad: la fuga tuvo lugar en un campo cercano a Zagan, en Polonia, y no en plena Baviera, además de que las ejecuciones de los presos recapturados no se desarrollaron como se muestran en el film. Sin embargo, son pequeños detalles que para nada hacen desmerecer el nivel del film, si no que lo hacen todavía más grande. De hecho, Louis B. Mayer, mandamás de la MGM, rechazó un primer proyecto del film ya en 1950 al considerar que no tenía nada de grande una evasión en la que el número final de individuos que consiguieron huir era tan bajo, cambiando de opinión más de una década después al ver el nuevo tono que se le había dado a la historia.

La escena de la motocicleta

El salto que hizo famoso a McQueen lo realizó en realidad Bud Elkins

La escena de la huida en moto de McQueen por Alemania, la cual constituye uno de los cambios más evidentes y conocidos de la película respecto a la novela de Brickhill, también tiene su “historia”: aunque McQueen no utilizó dobles para llevar a cabo esta secuencia (bien conocida es su afición a los deportes del motor), sí que es verdad que a la hora de rodar la toma del salto (la más famosa del film) los productores, temerosos de los posibles percances (tanto físicos como legales) en los que podía incurrir McQueen al rodarla, decidieron utilizar un especialista. El elegido fue Bud Elkins, encargado de una tienda de motocicletas en Los Ángeles y gran amigo de Steve. De hecho, se convirtió en su “doble oficial” a lo largo de su carrera, siendo la persecución en coche de “Bullitt” el ejemplo más notable. En compensación por la participación de Elkins en el film, McQueen exigió interpretar al sodado alemán que persigue a su personaje en moto, por lo que Steve acabó persiguiéndose a sí mismo en pantalla. Si no hubiese sido por esta escenas, posiblemente McQueen hubiera rechazado participar en el film.

Escena del salto con la motocicleta (SPOILER para quien no haya visto el film):

El rodaje en Europa

James Garner como el americano Hendley

Con el fin de dotar de una mayor credibilidad a la historia, el rodaje se desarrolló íntegramente en Europa: en Baviera se construyó una copia a tamaño natural del campo Stalag Luft III, mientras que los exteriores se rodaron en los Estudios Bavaria de Munich (Alemania), primero, y en una reserva natural de los alrededores posteriormente. De hecho, una vez finalizada la filmación, la productora de la película pagó la operación de replante de 2.000 pinos que habían resultado dañados durante el rodaje. Las escenas de la motocicleta, por su parte, se grabaron en la frontera entre Austria y los Alpes, mientras que las escenas del tren se filmaron en la línea que une Munich y Hamburgo. Ésta última contó con la presencia en el rodaje de un representante de ferrocarriles que avisaba con antelación a los miembros del equipo técnico del paso de otro tren para evitar errores y rupturas de continuidad en el desarrollo de las escenas.

Otras curiosidades del rodaje

Como dato curioso, cabe destacar que la mayoría de los miembros veteranos del reparto contaban con experiencia real como prisioneros de guerra en la II Guerra Mundial: Donald Pleasance estuvo interno en un campo alemán, Hannes Messemer fue recluido en un campo ruso y Til Kiwe y Hans Reiner fueron hechos prisioneros por los americanos. Por su parte, Charles Bronson, quien da vida al “Rey de los túneles” en el film no tuvo muchos problemas para adaptarse a su papel, ya que había sido minero en su juventud. De hecho, C. Wally Floody, el verdadero “Rey de los túneles”, estuvo presente en el rodaje como consejero, de ahí que no hubiese ningún tipo de duda a la hora de dotar de credibilidad a este personaje. El propio Floody afirmó además que “los exteriores donde se rodó la película eran muy parecidos a los de la zona de Zagan (actual Polonia), lugar donde se desarrollo la verdadera evasión”.

La banda sonora

No me puedo olvidar de la grandísmima banda sonora compuesta por el maestro Elmer Bernstein (y ya comentada en este blog), quien ya había trabajado con John Sturges en el film “Los siete magníficos”. Junto con la escena de la motocicleta puede que se trate de lo más recordado de “La gran evasión”. Aquí os dejo el tema principal del film:

Repercusión de la película y homenajes recibidos

Una vez estrenada la película se convirtió en un éxito inmediato. Todos los miembros del rodaje se aprovecharon del éxito del film de alguna forma u otra, pero, sin duda alguna, fue Steve McQueen quien supo sacar un mayor partido del éxito del film. De hecho, en plena Guerra Fría, los soviéticos le entregaron a McQueen el premio al Mejor Actor en el Festival de Moscú por su interpretación en este film, a pesar de que en el mismo ejercía como un auténtico icono de los típicamente americano. Para ello, McQueen realizó el viaje más largo de su vida en 1965 con el fin de recoger el premio, acompañado de toda su familia, rumbo a la URSS.

En la cultura popular “La gran evasión” ha tenido un gran protagonismo: se han escrito libros sobre el film, creado videojuegos,… De hecho, las referencias abundan por doquier: el film “Chicken Run: Evasión en la granja” es un homenaje continuo, con esas alusiones a McQueen y la pelota de béisbol o las escenas de los túneles.

“Chicken Run”: un homenaje a “La gran evasión”

Los hermanos Zucker y Jim Abrahams aludieron asimismo a “La gran evasión”, recuperando la escena de la motocicleta en su sátira bélica “Top Secret”, y qué decir de “Los Simpson” y el capítulo titulado “Un tranvía llamado Marge”, con Maggie ejerciendo de Steve.

¿POR QUÉ VER “LA GRAN EVASIÓN”?

Teniendo en cuenta que se trata de mi película favorita, me resulta muy complicado abordar este apartado desde un punto de vista no demasiado subjetivo. Sin embargo, el tratarse de uno de los grandes clásicos del cine y uno de los films de aventuras (más que bélico, a pesar de ambientarse en plena II Guerra Mundial) más conocidos y homenajeados de la historia deberían bastar como razones de peso. El excelente plantel de actores, con un soberbio McQueen a la cabeza de un reparto formado por algunos de los mejores intérpretes del momento (Attenborough, Coburn o Garner), junto con la trepidante dirección de Sturges y la pegadiza e inolvidable banda sonora de Bernstein dan lugar a un cóctel perfecto. Las escenas de la persecución en moto, las tentativas de fuga, los días de reclusión en la “nevera”,… y otras muchas secuencias que no tardaron en pasar a integrar el ideario colectivo jalonan el metraje. Si se quiere pasar un buen rato delante de la pantalla, “La gran evasión” es una muy buena opción. Lo dicho, todo un clásico por el que no pasan los años.  Un film que indudablemente hay que ver antes de morir.