¿QUÉ HACE UNA ESTRELLA COMO YO EN UNA PELÍCULA COMO ÉSTA?

Actores como Marlon Brando, Katharine Hepburn o John Wayne han ido acumulando a lo largo de su carrera un buen puñado de obras maestras y clásicos cinematográficos instantáneos. Sin embargo, también han ofrecido ciertas interpretaciones un tanto extravagantes y fuera de lugar. ¿Brando haciendo de japonés? ¿Angelina Jolie y Colin Farrell madre e hijo? A lo largo de este artículo voy a intentar reseñar algunos de los errores de cast más sonados de varios de los intérpretes más famosos del mundo del cine:

MARLON BRANDO

Marlon Brando en “Candy”

Un Marlon Brando muy alejado de sus grandes interpretaciones

La película, considerada como uno de los peores films de la historia, trataba el sexo de forma satírica a través de su protagonista, la bella Candy (interpretada por una Miss Suecia adolescente), una chica sexy y dudosamente ingenua. En “Candy”, Brando interpreta al maestro Grindi, un gurú que no deja de hablar del “yo interior” y de “la búsqueda mística de lo inmutable”. La cinta se haya plagada de diálogos sin sentido como “Debemos encontrar ahora el lugar donde reside lo inmutable”, a lo que Candy replica “¿Te refieres a mis pulmones?”.  Sin embargo, no sólo Brando se expone al más absoluto ridículo con esta cinta, ya que actores de la talla de Richard Burton, Walter Matthau, James Coburn o el director John Huston se prestaron a participar en esta disparata producción. Las malas lenguas dicen que el rodaje de la cinta quedó marcado por la abundante droga que empezaba a extenderse durante los 60’s. Viendo el resultado final pudo haber ocurrido cualquier cosa.

Aquí os dejo el (extravagante) trailer. Atentos a Brando:

Marlon Brando en “La casa de té de la luna de agosto”

¿Marlon Brando haciendo de japonés?

En ciertas ocasiones, Hollywood, desoyendo al resto del mundo, ha intentado levantar producciones ambientadas en países extranjeros con un reparto enteramente norteamericano. La obra de teatro de John Patrick “La casa de té de la luna de agosto” fue un éxito espectacular en el año 1953. Ganó el Pulitzer, el Tony o el Premio de los Críticos Teatrales de Nueva York, además de mantenerse en cartel durante dos años y medio. Su argumento planteaba, en clave cómica, la ocupación estadounidense en la ciudad de Okinawa durante la posguerra. En su trasvase a la gran pantalla, la Metro-Goldwyn-Mayer quería a una estrella japonesa para el papel protagonista, el de un traductor local al servicio de un capitán americano que ha sido asignado a un pueblecito de Okinawa para instruir a los aldeanos en la democracia mientras sus hombres construyen una nueva escuela. Como la MGM interpretó que ningún actor nipón era lo suficientemente conocido (¿y Toshiro Mifune?) contrataron a Marlon Brando para darle la réplica a Glenn Ford. Brando, en su desmesurado afán por convertirse en el “mejor actor de todos los tiempos”, ya había expresado su intención de hacer de un oriental, por lo que aceptó rápidamente. Para dar el pego, el actor de Nebraska aprendió el idioma fonéticamente (sin saber lo que decía), se pasaba el día encorvado y se alargó la cara. Aunque no todas las críticas fueron negativas (¡fue nominado al Globo de Oro!), el propio Brando reconoció años después que “Mi esperpéntica presencia en esta película no fue más que una pobre decisión de casting”.

No voy a hacer más sangre, pero Brando, que por otra parte me parece uno de los mejores actores de la historia, también tiene otros “puntos negros” en su carrera como “La isla del doctor Moreau” o “Cristóbal Colón: el descubrimiento”.

JOHN WAYNE

John Wayne en “El conquistador de Mongolia”

¿De verdad John Wayne se veía en el papel de Ghenghis Khan?

En esta cinta producida por Howard Hughes, John Wayne, encasillado para siempre en el género western, cambió sorprendentemente de registro e interpretó, con más pena que gloria, a Gengis Khan. Dick Powell, el director, confiaba en que la Fox le prestase a Brando para actuar en el film, pero Marlon estaba ocupado haciendo de Napoleón en “Desiree”. Así las cosas, Wayne se hizo con el papel. El film se rodó en localizaciones cercanas a St. George en el desierto de Utah, no muy lejos del lugar donde el ejército USA realizaba pruebas nucleares durante los 50’s. Si bien el equipo era consciente de estas prácticas (hay fotos de Wayne sosteniendo un Contador Geiger durante el rodaje), la relación entre la exposición al polvo radiactivo y el cáncer no estaba bien estudiada por aquel entonces. ¿El resultado? Muchos actores murieron de cáncer (Hayward, Wayne y Moorehead a mediados de los 70’s) y el director Powell poco después de haber terminado la película.

En cuanto al recorrido comercial del film, la cinta resultó ser tan fallida que el propio Howard Hughes compró todas las copias del film a un precio de 12 millones para que nadie pudiese ver semejante esperpento. De hecho, no fue hasta 1974 cuando fue transmitida por televisión.

John Wayne en “La historia más grande jamás contada”

John Wayne haciendo de centurión romano

“La historia más grande jamás contada” es el ejemplo perfecto de película que intenta contratar al mayor número de estrellas posibles (aunque no tengan nada que ver con sus personajes) con el fin de llenar las salas de cine. John Wayne, como estrella que era,  no podía quedarse sin salir esta cinta, la cual pretendía ser el film definitivo sobre los últimos días de Cristo. Aunque la película en sí no es mala, revistas como “Los Angeles Magazine” le echaron en cara que fuese una sucesión constante de caras conocidas. El propio Wayne interpretó a uno de los  centuriones romanos que acompaña a Cristo durante el calvario. Sin embargo, el “héroe americano” no podía salir en pantalla fustigando al Señor, por lo que se limita a acompañarlo pacíficamente. Por supuesto, Wayne se queda al margen una vez llega el momento de la crucifixión, faltaría más. Cuando Jesús muere, el actor de Iowa suelta una frase lapidaria: “No cabe duda, este hombre era el hijo de Dios”. Nada que ver con “La Pasión de Cristo” de Mel Gibson.

KATHARINE HEPBURN

Katharine Hepburn en “Estirpe de dragón”

Otra gran estrella de Hollywood haciéndose pasar por oriental

La ganadora de cuatro Óscars Katharine Hepburn (todo un récord) decidió demostrar su calidad interpretativa en esta cinta sobre la invasión japonesa de China durante 1937 y su desastroso impacto en una familia agraria. Lo que no sabía es que acabaría convirtiéndose en uno de los puntos negros de su carrera. Hepburn se llegó a estirar los ojos con escamas de pescado para parecer una oriental, aunque, eso sí, no se molestó en ocultar su acento de Connecticut. Aunque la cinta posee momentos de gran fuerza, especialmente en lo referido a la descripción visceral de las atrocidades cometidas durante la guerra (se muestra una de las primeras violaciones en pantalla, además de imágenes de gente peleándose por el cadáver de un perro) el reparto es, cuanto menos, desacertado. Hepburn se rodea de intérpretes como Walter Huston (¿hay alguien más americano que él?), Turnham Bey (un austriaco de ascendencia turco-checoslovaca) y Henry Travers para dar vida a una familia china. Increíble. Además, los hijos de las varias parejas que aparecen en pantalla sí que son auténticos niños asiáticos pero, como no se parecen a sus padres, dan la sensación de ser adoptados. De chiste.

PAUL NEWMAN

Paul Newman en “El cáliz de plata”

Paul Newman en la, según él, “peor película de los 50’s”

Seguramente el propio actor estaría de acuerdo en incluirse en esta desafortunada lista, ya que como declaró años después del estreno del film, “El cáliz de plata fue la peor película de la década de los 50’s”. De hecho, Newman estuvo a punto de dejar la profesión de actor sólo por su actuación en esta cinta, la cual cuenta la historia de Basil, un joven escultor griego que se libera de la esclavitud y que confecciona el cáliz del que Cristo va a beber en la Última Cena. Los compañeros de reparto tampoco parecen elevar el nivel de la película: Jack Palance hace de un mago enloquecido que acaba tirándose desde lo alto del Coliseo romano para probar sus poderes, mientras que Lorne Greene interpreta a un San Pedro que, viendo su forma de actuar, bien podría ser Dios. Lo más gracioso es que la productora lanzó el film con el siguiente eslogan: “La más espectacular historia de verdad y tentaciones jamás producida”.

YUL BRYNNER y TONY CURTIS

Yul Brynner y Tony Curtis en “Taras Bulba”

¿De verdad dan el pego Yul Brynner y Tony Curtis como padre e hijo en “Taras Bulba”?

“Taras Bulba”, adaptación hollywoodiense de una célebre novela del escritor ruso Nikolai Gogol, tuvo en los papeles protagonista a Yul Brynner y Tony Curtis…. ¡como padre e hijo! El film, que eliminó casi todos los pasajes del libro en los que se mostraban los conflictos internos de los personajes en pos de una mayor espectacularidad, trata sobre las disputas entre polacos y cosacos en las estepas ucranianas durante el siglo XVI. Yul Brynner (nacido Yuli Borisovich Bryner), daba el pego como bárbaro cosaco al haber nacido en Vladivostok, ¿pero Curtis? Su acento  del Bronx neoyorkino, el cual no intentó ni ocultar, es uno de los grandes fallos del film, además de que sólo tenía 10 años menos que Brynner, un margen muy escaso para dar el pego en sus roles de hijo y padre. Por último, cabe recordar que Yul Brynner padecía de alopecia, mientras que Curtis era considerado uno de los actores más atractivos de Hollywood  gracias a, entre otras cosas, un frondoso cabello y unos rasgos típicamente americanos. No hay más que decir.

COLIN FARRELL y ANGELINA JOLIE

Colin Farrell y Angelina Jolie en “Alejandro Magno”

¿Madre e hijo?

Dejando de lado otros aspectos fallidos del film, como la forma en la que el director Oliver Stone trató la homosexualidad de un personaje histórico como es Alejandro Magno (las relaciones entre hombres no eran extrañas en la antigua Grecia, pero el film las convierte en el principal tema de conversación) Colin Farrel y Angelina Jolie en sus roles de hijo y madre no resultan nada creíbles. La principal razón es que Jolie sólo tiene un año más que Farrell en la vida real (29 y 28 años respectivamente cuando rodaron el film), además de que no hace ningún esfuerzo por aparentar una mayor edad. De hecho, parecen hasta amantes al juntarse en pantalla, de ahí que frases como “¿A quién voy a acunar ahora por las noches?” que le dice Jolie a Farrell suene cuanto menos ridícula.

RICHARD BURTON

Richard Burton en “El asesinato de Trotsky”

Richard Burton fue un imposible Trotsky

Leon Trotsky, sucesor natural al frente de la URSS tras Lenin, fue apartado del poder por Stalin. Tras ser expulsado del Partido Comunista en 1927 y desterrado del país en 1929, fue finalmente asesinado en 1940 por el español Ramón Mercador en México. Este material tan jugoso no se le podía escapar a Hollywood, aunque el proyecto fue mal desde el principio. Para empezar, el encargado del guión fue Nicholas Mosley, hijo del célebre fascista Sir Oswald Mosley. Una elección un poco extraña teniendo en cuenta que se trataba de contar la vida de un comunista. Aunque Dick Bogarde fue el primer candidato para hacerse con el papel, éste fue finalmente a parar a manos de Richard Burton. El actor galés adelgazó más de 15 kilos (aún así necesitó corsés) para preparar el personaje, además de ponerse una barba de dudosa credibilidad. La carrera comercial del film fue fatal, siendo abucheada en multitud de cines alrededor del mundo.

Aunque hay muchos otros ejemplos de intérpretes que se pusieron en evidencia con sus incomprensibles participaciones en películas en las que para nada encajaban, creo que con esta lista bastará para haceros una idea de que incluso los más grandes siempre tienen un mal día.

Fuente: “¿Qué hace una estrella como yo en una película como ésta?” de Luis Miguel Carmona, T&B EDITORIAL

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BIOPICS DE CINE: 4) El aviador

Leonardo DiCaprio como el aviador Howard Hughes

4) EL AVIADOR: HOWARD HUGHES

Dejando atrás el fracaso comercial de “Gangs of New York” (que no artístico, ya que en mi opinión es una de las películas que hay ver antes de morir) Scorsese se embarcó en la difícil empresa de plasmar en cine la interesante figura de Howard Hughes, aviador (como indica el título de la cinta), emprendedor de cine (su nombre está ligado a proyectos como “Hell’s Angels” o “The Outlaw”) y millonario en general. Para ello contó con su nuevo actor fetiche, Leonardo DiCaprio, un intérprete muy infravalorado según mi criterio (su papel en “Revolutionary Road” se merecía mucho más respeto crítico del que recibió).

En la cinta, DiCaprio realiza una encarnación brutal de Hughes, al cual retrata en su etapa de esplendor, concretamente entre los años 20 y 40, época en la que salió con actrices como Ava Gardner, Lana Turner o Katharine Hepburn, compró la línea aérea TWA e invirtió una fortuna en fabricar aviones como “El Hércules”.

DiCaprio, Blanchett y Jude Law.... o Hughes, Hepburn y Errol Flynn

Una de las aspectos más difíciles a los que se tuvo que enfrentar DiCaprio fue el de conseguir plasmar de forma verosímil la compleja personalidad de Hughes sin caer en la sobreactuación: Howard padecía un trastorno obsesivo compulsivo (T.O.C.) que nunca llegó a tratarse de forma adecuada. Su enfermedad alcanzaba tales extremos que llegó a recluir en casa a su primera mujer, Ella Rice, lo que la llevó a sufrir claustrofobia y ataques de pánico. Su forma de ser era tan enfermiza que llegó a colocar cámaras de vigilancia en sus residencias con el de fin de mantener siempre controladas a sus parejas. Otros de sus “logros” son haber dejado embaraza a Rita Hayworth (quien abortó), fijarse en Terry Moore cuando esta solo tenía 15 años (4 años más tarde cayó en sus manos), intentarse ligar a Joan Fontaine mientras salía con su hermana, Olivia de Havilland, y aterrizar en medio de un rodaje de Katharine Hepburn sólo para conocer a la actriz. También fue el primer productor independiente, pero esa es otra historia.

Aunque el film se centra más en la faceta de Hughes como aviador (sólo hace falta ver el título), Scorsese, uno de los grandes amantes del cine, intentó hacer un homenaje al Hollywood clásico que tanto adora. De hecho, en pantalla se recrean personalidades como las citadas Ava Gardner o Katharine Hepburn, además de Errol Flynn, Jane Russell o Jean Harlow (Gwen Stefani, la cantante-actriz que la interpretaba, debutó con esta cinta en el mundo del cine). Cate Blanchett lo hizo tan bien como Hepburn, el “gran amor” de Howard, que ganó su primer y por ahora único Óscar (a mi juicio debería de tener unos cuantos más, pero bueno).

El maestro y su nuevo actor fetiche: Scorsese y DiCaprio

Dejando de lado sus conquistas, la cinta también muestra los enfrentamientos de Hughes con Juan Trippe (Alec Baldwin), dueño de la PANAM y principal rival en términos laborales (resulta curioso que DiCaprio interpretara, entre otros, a un aviador de dicha compañía en la cinta de Spielberg “Atrápame si puedes” y que  pocos años después Scorsese le acabara convenciendo para aceptar  el papel de su máximo enemigo en la cinta que ahora nos ocupa) y el senador Owen Brewster (interpretado por Alan Alda, un actor que Scorsese rescató prácticamente del ostracismo brindándole un rol que le haría optar al Óscar al mejor actor secundario).

Sin duda alguna nos encontramos ante un film que, aunque no se encuentra a la altura de las grandes obras de sus director (“Toro salvaje”, “Goodfellas”, “Taxi driver”), ha sido infravalorado por la crítica al igual que el resto de títulos de la carrera más reciente de Scorsese (películas como “Infiltrados”, “Shutter Island” o “Gangs of New York” recibirán el reconocimiento que se merecen con el paso del tiempo). Si bien es cierto que el acontecimiento cinematográfico del año 2004 fue sin duda alguna “Million Dollar Baby” y que los montajes definitivos de las películas que Scorsese ha rodado con el productor Harvey Weinstein (experto en amañar los Óscar) corren ilógicamente a cuenta del segundo, “El aviador” merece más de lo que recibió. Y sobre todo DiCaprio.