BIOPICS DE CINE: 6) I’m not there

6) I’M NOT THERE: BOB DYLAN

El verdadero Bob y los “seis Dylans”

Puede que el nombre de Robert Allen Zimmerman no sea muy popular, pero detrás del mismo se encuentra una de las grandes figuras musicales del siglo XX, el también conocido como Bob Dylan. “Like a rolling stone”, “Blowin’ in the wind”, “Hurricane” o “The times they are a-Changin'” son canciones esenciales dentro del folk y de la cultura en general. Todd Haynes, director de films como “Poison”, “Velvet Goldmine” o “Lejos del cielo”, decidió mostrar la vida de este polifacético artista de una forma totalmente atípica: seis artistas encarnarían a Dylan, de ahí que que se trate del biopic más transgresor y curioso de los analizados en este blog.

“Like a rolling stone”

Bob Dylan ya había aparecido en algunas películas en calidad de actor desde que Peckinpah le abrió las puertas al mundo del cine con “Pat Garrett y Billy the Kid” (también compuso la banda sonora, sólo hace falta recordar ese mítico “Knockin’ on heaven’s door” que  a la postre versionaría Guns N’ Roses), pero la relación entre la figura del compositor y el séptimo arte quedará marcada por “I’m not there”. Lo más curioso de todo es que de los seis “Dylans” el más creíble fue interpretado justamente por una mujer, Cate Blanchett (Globo de Oro, nominación al Óscar y Copa Volpi en Venecia, entre otros). Aunque tampoco debería extrañarnos siendo un film con la marca Haynes, ya que, por poner un ejemplo, el actor que interpreta a Bob durante su niñez es negro, con lo que las excentricidades están a la orden del día.

Pero, ¿es sólo un artificio cinematográfico para generar controversia y contribuir al “boca a boca” o de verdad tiene su sentido el haber retratado a Dylan de esta forma?. Según se desprende del film, lo que de verdad quiere conseguir Haynes  con este efecto es mostrar metafóricamente las múltiples “caras” del artista de una forma original. Bob Dylan es uno pero a la vez ha sido muchos: el impostor Woody Guthrie (Marcus Carl Franklin), el espíritu reencarnado de Arthur Rimbaud (Ben Wishaw), el predicador que interpreta Christian Bale, el marido imposible encarando por Heath Ledger, el outlaw solitario versión Richard Gere o el Jude de Cate Blanchett. Todos los “alias” que se utilizan tienen su razón de ser, por supuesto. El Billy de Richard Gere hace referencia a la cinta de Peckinpah comentada anteriormente, mientras que Rimbaud fue un poeta que marcó profundamente al artista de Minnesota, por poner dos ejemplos.

Bob Dylan de niño

El film, por tanto, más que realizar un pormenorizado y completamente fiel retrato de la vida de Dylan persigue mostrar su personalidad a lo largo de los años: su flirteo con la música electrónica, su accidente de moto, la época “Blonde on blonde”, su conversión religiosa o su etapa de marido fallido. No hace falta decir que toda la película aparece acompañada de una excelente banda sonora marca Dylan, con temas como “I want you”, “Mr. Tambourine Man” o la canción que da título al film, “I’m not there”, la cual fue compuesta por Bob en 1967 pero que no salió a la luz hasta el estreno del film. De hecho, ese “yo nunca estuve allí” que da nombre a la película contribuye a reforzar la idea del juego montado por Haynes: una película sobre Bob Dylan en la que no se habla de Bob Dylan.

Cate Blanchett también es Bob Dylan

Personalemente fui a ver la cinta a los cines sin tener mucha idea de la vida del artista que nos ocupa, de ahí que no me atrapara tanto como hubiera deseado. Sin embargo, con el paso del tiempo no me importaría revisarla y de paso ver a Heath Ledger en una de sus últimas actuaciones (de hecho, el estreno del film en España, el cual se retrasó dos años, tuvo en la muerte del actor su filón más importante con el fin de ganar más “espectadores nostálgicos y/o curiosos”). En definitiva, un film diferente, poco convencional y personal. Como las películas que echaban en los cines Renoir. Eso sí, ésta la vi en los Aragonia. Para todos los aficionados a Bob.

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BIOPICS DE CINE: 4) El aviador

Leonardo DiCaprio como el aviador Howard Hughes

4) EL AVIADOR: HOWARD HUGHES

Dejando atrás el fracaso comercial de “Gangs of New York” (que no artístico, ya que en mi opinión es una de las películas que hay ver antes de morir) Scorsese se embarcó en la difícil empresa de plasmar en cine la interesante figura de Howard Hughes, aviador (como indica el título de la cinta), emprendedor de cine (su nombre está ligado a proyectos como “Hell’s Angels” o “The Outlaw”) y millonario en general. Para ello contó con su nuevo actor fetiche, Leonardo DiCaprio, un intérprete muy infravalorado según mi criterio (su papel en “Revolutionary Road” se merecía mucho más respeto crítico del que recibió).

En la cinta, DiCaprio realiza una encarnación brutal de Hughes, al cual retrata en su etapa de esplendor, concretamente entre los años 20 y 40, época en la que salió con actrices como Ava Gardner, Lana Turner o Katharine Hepburn, compró la línea aérea TWA e invirtió una fortuna en fabricar aviones como “El Hércules”.

DiCaprio, Blanchett y Jude Law.... o Hughes, Hepburn y Errol Flynn

Una de las aspectos más difíciles a los que se tuvo que enfrentar DiCaprio fue el de conseguir plasmar de forma verosímil la compleja personalidad de Hughes sin caer en la sobreactuación: Howard padecía un trastorno obsesivo compulsivo (T.O.C.) que nunca llegó a tratarse de forma adecuada. Su enfermedad alcanzaba tales extremos que llegó a recluir en casa a su primera mujer, Ella Rice, lo que la llevó a sufrir claustrofobia y ataques de pánico. Su forma de ser era tan enfermiza que llegó a colocar cámaras de vigilancia en sus residencias con el de fin de mantener siempre controladas a sus parejas. Otros de sus “logros” son haber dejado embaraza a Rita Hayworth (quien abortó), fijarse en Terry Moore cuando esta solo tenía 15 años (4 años más tarde cayó en sus manos), intentarse ligar a Joan Fontaine mientras salía con su hermana, Olivia de Havilland, y aterrizar en medio de un rodaje de Katharine Hepburn sólo para conocer a la actriz. También fue el primer productor independiente, pero esa es otra historia.

Aunque el film se centra más en la faceta de Hughes como aviador (sólo hace falta ver el título), Scorsese, uno de los grandes amantes del cine, intentó hacer un homenaje al Hollywood clásico que tanto adora. De hecho, en pantalla se recrean personalidades como las citadas Ava Gardner o Katharine Hepburn, además de Errol Flynn, Jane Russell o Jean Harlow (Gwen Stefani, la cantante-actriz que la interpretaba, debutó con esta cinta en el mundo del cine). Cate Blanchett lo hizo tan bien como Hepburn, el “gran amor” de Howard, que ganó su primer y por ahora único Óscar (a mi juicio debería de tener unos cuantos más, pero bueno).

El maestro y su nuevo actor fetiche: Scorsese y DiCaprio

Dejando de lado sus conquistas, la cinta también muestra los enfrentamientos de Hughes con Juan Trippe (Alec Baldwin), dueño de la PANAM y principal rival en términos laborales (resulta curioso que DiCaprio interpretara, entre otros, a un aviador de dicha compañía en la cinta de Spielberg “Atrápame si puedes” y que  pocos años después Scorsese le acabara convenciendo para aceptar  el papel de su máximo enemigo en la cinta que ahora nos ocupa) y el senador Owen Brewster (interpretado por Alan Alda, un actor que Scorsese rescató prácticamente del ostracismo brindándole un rol que le haría optar al Óscar al mejor actor secundario).

Sin duda alguna nos encontramos ante un film que, aunque no se encuentra a la altura de las grandes obras de sus director (“Toro salvaje”, “Goodfellas”, “Taxi driver”), ha sido infravalorado por la crítica al igual que el resto de títulos de la carrera más reciente de Scorsese (películas como “Infiltrados”, “Shutter Island” o “Gangs of New York” recibirán el reconocimiento que se merecen con el paso del tiempo). Si bien es cierto que el acontecimiento cinematográfico del año 2004 fue sin duda alguna “Million Dollar Baby” y que los montajes definitivos de las películas que Scorsese ha rodado con el productor Harvey Weinstein (experto en amañar los Óscar) corren ilógicamente a cuenta del segundo, “El aviador” merece más de lo que recibió. Y sobre todo DiCaprio.