LUCES Y SOMBRAS DEL “MÉTODO STANISLAVSKI”

Konstantin Stanislavski, el origen de todo

Konstantin Stanislavski, nacido Konstantin Serguéievich Alekséyev en el Moscú de 1863, es una figura capital para las escuelas de interpretación de medio mundo. No en vano, actores de la talla de Marlon Brando o Robert De Niro le deben una gran parte del éxito de sus carreras. Stanislavski, dramaturgo a las órdenes del Teatro de Arte de Moscú, desarrolló una pedagogía de actuación (“el sistema Stanislavski”) a finales del siglo XIX-principios del XX que acabaría difundiéndose a escala planetaria. La verdad es que, en origen,  se trataba de un método contradictorio y poco sistemático, aplicándose en numerosas ocasiones según la interpretación del dramaturgo que lo ejecutase en su obra. Pero, ¿en qué consiste realmente este sistema?

Para empezar, Stanislavski pensaba que los actores no tenían que interpretar simplemente un papel, sino que debían meterse completamente en el personaje. Para ello, la “memoria sensorial o afectiva” jugaba un papel capital. Es decir, si un actor debía de interpretar una escena en la que, por ejemplo, su personaje sufre gran dolor, era conveniente que el propio artista recordara un momento de su vida real en el que pudiera haber experimentado una sensación similar con el objetivo de hacer más creíble su papel. Otros aspectos, como la improvisación o el respeto a los silencios también estaban a la orden del día.

Lee Strasberg, el discípulo

Sin embargo, la llegada de este sistema al mundo del cine se produjo fundamentalmente gracias a la labor de Lee Strasberg, un inmigrante austro-húngaro en Estados Unidos que tomó contacto con el sistema del pedagogo ruso en el American Laboratory Theatre en 1923. De hecho, Strasberg tuvo la oportunidad de ver en directo al propio Stanislavski. A partir de las enseñanzas adquiridas, Lee comenzó a desarrollar su particular “Método”, el cual ya tenía muy en cuenta la relajación, la concentración y la memoria afectiva como elementos claves. Tras ensayar lo aprendido en el Group Thetare, una asociación que Strasberg fundó junto a Harold Clurman y Cheryl Crawford (con la participación de Elia Kazan o Robert Lewis), el “Método” alcanzó su punto más alto en 1951 con la fundación del Actor’s Studio por parte de los citados Kazan, Lewis y Crawford. Esta escuela de interpretación intentó inculcarles a sus alumnos las doctrinas de Strasberg (y por ende las de Stanislavski) y, a la luz de la camada de actores que surgieron, su éxito fue rotundo. Marlon Brando, James Dean, Montgomery Clift, Steve McQueen, Jack Nicholson, Robert De Niro, Dustin Hoffman, Paul Newman, Al Pacino, Harvey Keitel,… la lista es casi interminable. Strasberg, que pasó de ser un invitado en algunos clases al único profesor del Actor’s Studio, veía como su sistema de interpretación estaba en la boca de todo el mundo, tanto por su aplicación en las obras de Broadway como sobre todo en el cine de Hollywood.

Paul Newman, alumno aventajado del Actor’s Studio

Aunque este método parece funcionar en pantalla (a nadie le vamos a descubrir ahora las maravillas de Brando en, por ejemplo, “Un tranvía llamado deseo”) también ha recibido ciertas críticas. El propio Stanislavski, según las malas lenguas, llegó a sorprenderse de que su sistema se hubiera implantado en USA. Sin embargo, el ejemplo más claro es el de famosa frase de Laurence Olivier a Dustin Hoffman, compañeros en el film “Marathon man”, de “¿Por qué no pruebas simplemente a actuar?”. Hoffman, actor del “Método”, se había pasado varias noches sin dormir con el fin de parecer cansado en pantalla, algo que Olivier, actor de formación clásica, no entendía. Sin duda alguna son dos formas de ver ese oficio que es el de actuar, pero… ¿dónde está el límite? ¿A la hora de recrear un personaje con verosimilitud está todo permitido?

Hablar del “Método” es hablar de Marlon Brando

Poniendo un símil con la vida del estudiante, Olivier se hubiera contentado con aprenderse estrictamente el contenido del examen y luego sacar un 10, mientras que Hoffman hubiera preferido estudiar lo necesario y además buscar información complementaria (para sacar un sobresaliente igual). Desde mi punto de vista ambas formas son correctas, pero en la segunda se tiene un riesgo mayor de caer en la pedantería. Hay que recordar que el actor actúa, es sólo un trabajo, no la vida real. Es importante remarcar esto último porque hay ciertos actores que cayeron en depresiones por “meterse tanto en su papel”, por “vivirlo”. Es decir, el intérprete, después de hacer su rol, vuelve a su casa con sus problemas, no es su personaje. Vamos, faltaría más que Christopher Walken, un trastornado jugador de la ruleta rusa en Vietnam para la película “El cazador” se pusiera a recrear su papel en la intimidad, y ya no hablemos de los personajes de Nicholson. Eso sí, Marilyn Monroe, por ejemplo, sufrió una neurosis por culpa del método de Strasberg, quien, por otra parte, fue acusado de tirano.

Cabe decir que personalmente no tengo ninguna queja del trabajo en pantalla de los actores del “Método” (ya me gustaría que todas las interpretaciones fuesen como las de De Niro en “Toro salvaje” o Brando en “El padrino”, faltaría más), sino que en ocasiones cuestiono  la propia eficacia del sistema sobre la psicología de los actores. Maquiavelo decía que “el fin justifica los medios”, frase que Strasberg debía de compartir completamente. Que cada uno saque sus conclusiones. Philippe Gaulier, clown francés y fundador de una escuela de actuación en Londres y París, ya sacó las suyas: “¿Cómo se llamaba ese idiota? Stanislavski, un tipo que ha aburrido a los rusos durante tanto tiempo… Ha convertido a los directores de escena en curas, que dicen: tú ahora debes sufrir, llorar como llorabas en el entierro de tu madre, acuérdate de tu madre. ¡Esto es terrorismo y es lo que gusta a muchos profesores de teatro! Es una mierda, pero una mierda así de grande”. Claro y conciso.

Dustin Hoffman y Laurence Olivier… “¿Por qué no prueba a actuar?”

De todas formas, estas doctrinas siguen teniendo una importancia capital en el mundo del teatro y del cine. No sabemos de quién se acordaría Strasberg, pero el “gurú de la actuación moderna” también probó suerte delante de las cámaras en “El padrino II” entre otras. Coppola le convenció, y Lee se llevó una nominación al Óscar, ahí es nada. En la actualidad, el Actor’s Studio está dirigido por Ellen Burstyn, Harvey Keitel  y Al Pacino tras la aportaciones de Lee Strasberg (murió en 1982) y su hija Susan (fallecida en 1999). Sean Penn o Kevin Spacey despuntan en la actualidad como algunos de sus alumnos más aventajados (la escuela tiene 900 miembros vitalicios hoy en día, los cuales no tiene que pagar ni un dólar).

Con este artículo lo que he pretendido es descubrir un poco más el “Método” para aquellos que no tenían una idea clara sobre el mismo. Recordar que es un sistema que puede suscitar polémica en cuanto a su forma de operar con los actores, pero que ofrece unos resultados muy “naturales”, muy “reales”. Y todo ello “desde Rusia con amor”.

2 Respuestas a “LUCES Y SOMBRAS DEL “MÉTODO STANISLAVSKI”

  1. Estoy muy interesado en la actividad de Harvey Keitel (películas, etc.), por cierto, que en su última aparición (Moonrise Kingdom) interpreta a un madurito boy scout, pero no sabía (hasta leer el blog) esa faceta que lo relaciona con el Actor’s Studio.

    • La verdad es que Harvey Keitel me parece un gran actor, y gran parte de la culpa la tiene el “Método”. Me estoy planteando hacer un reportaje sobre este artista, conque estate atento.

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