Películas que hay que ver antes de morir: “LA GRAN EVASIÓN”

Con este film pretendo iniciar una nueva sección en la que analizar diversos films bajo el título de “Películas que hay que ver antes de morir”. La cinta que he escogido para abrir la lista no podía ser otra que “La gran evasión”, película que me marcó en su tiempo y gracias a la cual me apasiona el cine actualmente. Dicho film, rodado en 1963, cuenta la historia, basada en hechos reales, del intento de fuga de 250 prisioneros aliados del campo de concentración nazi Stalag Luft III durante la II Segunda Mundial. Para ello, “La gran evasión” se basa en la novela homónima del australiano Paul Brickhill, quien fue partícipe de los hechos que en ella se cuentan.

“La gran evasión”

Título original The great escape
Año 1963
Nacionalidad USA
Director John Sturges
Guión James Clavell, W. R. Burnett (Libro: Paul Brickhill)
Música Elmer Bernstein
Fotografía Daniel L. Fapp
Reparto Steve McQueen, James Garner, Richard Attenborough, James Coburn, Donald Pleasence, Charles Bronson, Hannes Messemer, Gordon Jackson, Angus Lennie
Duración 168 min.
Productora MGM/UA
Premios Nominada al Óscar al Mejor MontajePremio al Mejor Actor en el Festival de Cine de Moscú: Steve McQueen

TRAILER

TRAMA

En plena II Guerra Mundial, los nazis deciden construir un campo de concentración en el que agrupar a aquellos prisioneros aliados con un mayor número de tentativas de fuga a sus espaldas. Como dice el coronel von Luger, encargado del campo, se trata de “juntar a todas las manzanas podridas en un mismo cesto”. Sin embargo, lo que no se imaginan los alemanes es que entre los presos están la mayoría de los miembros de la “organización X”, un grupo de reclusos expertos en el arte de fugarse dirigidos por Roger Bartlett (Richard Attenborough). Dicha organización decide planear la evasión perfecta: intentar la huida de 250 prisioneros, todos ellos perfectamente documentados y vestidos para pasar desapercibidos en tierras germanas. Para ello se pone en marcha la construcción de tres túneles, los llamados Tom, Dick y Harry (con el fin de jugar sobre seguro en caso de que los guardias descubran alguno), al tiempo que se las ingenian de la manera más sorprendente para lograr sus objetivos: sacan la tierra del subsuelo del campo en bolsas ocultas bajo los pantalones, entiban con maderos de las camas, le roban la cartera a un guardia con el fin de falsificar diversos documentos oficiales, toman clases de alemán,…. Para ello, “la organización X” recibe la ayuda, entre otros, de los tres americanos del campo, entre los que se encuentran Hendley (James Garner), el “proveedor oficial” de material, y Virgil Hilts, maestro de la huida y rebelde por naturaleza. También colaborarán en la fuga el australiano Sedgwick (James Coburn), “el rey del túnel” Velinski (Charles Bronson) o el falsificador Colin Blythe (Donald Pleasence). Si queréis saber cómo se desarrolla “la gran evasión”, os invito a verla.

COMENTARIO DEL FILM

La “estrella” McQueen y los cambios en el guión

El gran Steve McQueen

La película, a pesar de tratarse de uno de los mejores ejemplos de protagonismo colectivo (todos los grandes actores gozan de un tiempo similar en pantalla), será recordada por la interpretación de Steve McQueen y su espectacular huida en moto por Alemania, justamente una de las pocas cosas del film que no se basa en los hechos reales narrados por Paul Brickhill en su novela. Brickhill, australiano de nacimiento, se encontraba en Túnez pilotando un Spitfire británico cuando fue abatido por los nazis. Estos le internaron en un campo de concentración, el Stalag Luft III, en el que asistió a los primeros preparativos para la espectacular fuga que narra en su novela. Sin embargo, McQueen, a sabiendas de que “La gran evasión” podía ser el título que le catapultase definitivamente al estrellato, exigió que se realizaran diversos cambios en la historia con el fin de lograr un mayor protagonismo. De hecho, el guionista Riley Burnett, afamado escritor de novela negra adaptada al cine (“El pequeño César”, “El último refugio” o “La jungla de asfalto”) tuvo que ser despedido por exigencias del propio McQueen, quien siempre se preguntaba “¿Por qué este tipo de películas, como La gran evasión, no pueden tratar sobre un solo tipo y por qué ese tipo no puedo ser yo?”. Entre los detalles del guión con los que no comulgaba McQueen, quien ya había exigido diversos cambios en su película anterior (“El amante de la muerte”), eran la vestimenta de su personaje (que a la postre se convertiría en elemento característico del mismo) y su escaso peso en la trama. Burnett, resentido, llegó a afirmar que “McQueen era un bastardo. Un tercio de la película descansaba sobre su personaje y cuando llegó quería cambiarlo caso todo. Una locura”. Es más, el personaje de Steve se basa en un prisionero británico, George Harsh, que ni siquiera consiguió escapar. Entre las aportaciones de Burnett que finalmente permanecieron en la historia destacan diversos toques para atraer la atención del público americano: aunque en la realidad la mayoría de los prisioneros del campo fueron británicos o canadienses, Burnett decidió crear los personajes de McQueen (con su inconfundible guante y pelote de béisbol) y James Garner de cara al mercado estadounidense. De hecho, hasta se rodó una escena en la que los prisioneros del campo celebran el 4 de julio sólo por este motivo. Algunos compañeros, como Coburn, consideraron estas “distorsiones históricas” un tanto cómicas. De hecho, el que el sello de identidad de McQueen en el film fuese un guante de béisbol se prestaba a broma teniendo en cuenta que Steve no tenía mucha idea de practicar dicho deporte. El propio Coburn afirmó que “Steve era el tío menos atlético del mundo. Si le lanzabas una pelota lo más probable es que no la cogiera y le tocara ir corriendo a cogerla”. Una vez Burnett se vio fuera del proyecto, el encargado de limar el libreto fue James Clavell.

Un descanso en el rodaje

A pesar de que las exigencias de McQueen puedan parecer propias de un divo (las cuales, en parte, lo son), la repercusión que el film tuvo para su carrera ha acabado dándole la razón: tras darse a conocer al gran público gracias a su papel en “Los siete magníficos” de John Sturges, McQueen no había logrado encontrar un rol que confirmase su estrellato hasta que, en 1963, el guión de “La gran evasión” (también de Sturges) llegó a sus manos. De hecho, se embolsó 400.000 dólares por participar en el proyecto (la mayor retribución de su carrera hasta entonces), sueldo que incluía una bonificación de casi 100.000 dólares por rodar en Europa. Para participar en el proyecto, McQueen rechazó dos proyectos casi cerrados: una adaptación de “La bella y la bestia” para televisión y el papel principal del film “Reajuste matrimonial” de George Roy Hill, rol que acabaría interpretando Tony Franciosa.

McQueen y sus símbolos característicos en el film: jersey azul, pantalones blancos y guante de béisbol

Además de las exigencias de Steve McQueen, las cuales obligaron a variar ligeramente la historia real narrada por Brickhill en su libro, se realizaron otros cambios en pos de una mayor espectacularidad: la fuga tuvo lugar en un campo cercano a Zagan, en Polonia, y no en plena Baviera, además de que las ejecuciones de los presos recapturados no se desarrollaron como se muestran en el film. Sin embargo, son pequeños detalles que para nada hacen desmerecer el nivel del film, si no que lo hacen todavía más grande. De hecho, Louis B. Mayer, mandamás de la MGM, rechazó un primer proyecto del film ya en 1950 al considerar que no tenía nada de grande una evasión en la que el número final de individuos que consiguieron huir era tan bajo, cambiando de opinión más de una década después al ver el nuevo tono que se le había dado a la historia.

La escena de la motocicleta

El salto que hizo famoso a McQueen lo realizó en realidad Bud Elkins

La escena de la huida en moto de McQueen por Alemania, la cual constituye uno de los cambios más evidentes y conocidos de la película respecto a la novela de Brickhill, también tiene su “historia”: aunque McQueen no utilizó dobles para llevar a cabo esta secuencia (bien conocida es su afición a los deportes del motor), sí que es verdad que a la hora de rodar la toma del salto (la más famosa del film) los productores, temerosos de los posibles percances (tanto físicos como legales) en los que podía incurrir McQueen al rodarla, decidieron utilizar un especialista. El elegido fue Bud Elkins, encargado de una tienda de motocicletas en Los Ángeles y gran amigo de Steve. De hecho, se convirtió en su “doble oficial” a lo largo de su carrera, siendo la persecución en coche de “Bullitt” el ejemplo más notable. En compensación por la participación de Elkins en el film, McQueen exigió interpretar al sodado alemán que persigue a su personaje en moto, por lo que Steve acabó persiguiéndose a sí mismo en pantalla. Si no hubiese sido por esta escenas, posiblemente McQueen hubiera rechazado participar en el film.

Escena del salto con la motocicleta (SPOILER para quien no haya visto el film):

El rodaje en Europa

James Garner como el americano Hendley

Con el fin de dotar de una mayor credibilidad a la historia, el rodaje se desarrolló íntegramente en Europa: en Baviera se construyó una copia a tamaño natural del campo Stalag Luft III, mientras que los exteriores se rodaron en los Estudios Bavaria de Munich (Alemania), primero, y en una reserva natural de los alrededores posteriormente. De hecho, una vez finalizada la filmación, la productora de la película pagó la operación de replante de 2.000 pinos que habían resultado dañados durante el rodaje. Las escenas de la motocicleta, por su parte, se grabaron en la frontera entre Austria y los Alpes, mientras que las escenas del tren se filmaron en la línea que une Munich y Hamburgo. Ésta última contó con la presencia en el rodaje de un representante de ferrocarriles que avisaba con antelación a los miembros del equipo técnico del paso de otro tren para evitar errores y rupturas de continuidad en el desarrollo de las escenas.

Otras curiosidades del rodaje

Como dato curioso, cabe destacar que la mayoría de los miembros veteranos del reparto contaban con experiencia real como prisioneros de guerra en la II Guerra Mundial: Donald Pleasance estuvo interno en un campo alemán, Hannes Messemer fue recluido en un campo ruso y Til Kiwe y Hans Reiner fueron hechos prisioneros por los americanos. Por su parte, Charles Bronson, quien da vida al “Rey de los túneles” en el film no tuvo muchos problemas para adaptarse a su papel, ya que había sido minero en su juventud. De hecho, C. Wally Floody, el verdadero “Rey de los túneles”, estuvo presente en el rodaje como consejero, de ahí que no hubiese ningún tipo de duda a la hora de dotar de credibilidad a este personaje. El propio Floody afirmó además que “los exteriores donde se rodó la película eran muy parecidos a los de la zona de Zagan (actual Polonia), lugar donde se desarrollo la verdadera evasión”.

La banda sonora

No me puedo olvidar de la grandísmima banda sonora compuesta por el maestro Elmer Bernstein (y ya comentada en este blog), quien ya había trabajado con John Sturges en el film “Los siete magníficos”. Junto con la escena de la motocicleta puede que se trate de lo más recordado de “La gran evasión”. Aquí os dejo el tema principal del film:

Repercusión de la película y homenajes recibidos

Una vez estrenada la película se convirtió en un éxito inmediato. Todos los miembros del rodaje se aprovecharon del éxito del film de alguna forma u otra, pero, sin duda alguna, fue Steve McQueen quien supo sacar un mayor partido del éxito del film. De hecho, en plena Guerra Fría, los soviéticos le entregaron a McQueen el premio al Mejor Actor en el Festival de Moscú por su interpretación en este film, a pesar de que en el mismo ejercía como un auténtico icono de los típicamente americano. Para ello, McQueen realizó el viaje más largo de su vida en 1965 con el fin de recoger el premio, acompañado de toda su familia, rumbo a la URSS.

En la cultura popular “La gran evasión” ha tenido un gran protagonismo: se han escrito libros sobre el film, creado videojuegos,… De hecho, las referencias abundan por doquier: el film “Chicken Run: Evasión en la granja” es un homenaje continuo, con esas alusiones a McQueen y la pelota de béisbol o las escenas de los túneles.

“Chicken Run”: un homenaje a “La gran evasión”

Los hermanos Zucker y Jim Abrahams aludieron asimismo a “La gran evasión”, recuperando la escena de la motocicleta en su sátira bélica “Top Secret”, y qué decir de “Los Simpson” y el capítulo titulado “Un tranvía llamado Marge”, con Maggie ejerciendo de Steve.

¿POR QUÉ VER “LA GRAN EVASIÓN”?

Teniendo en cuenta que se trata de mi película favorita, me resulta muy complicado abordar este apartado desde un punto de vista no demasiado subjetivo. Sin embargo, el tratarse de uno de los grandes clásicos del cine y uno de los films de aventuras (más que bélico, a pesar de ambientarse en plena II Guerra Mundial) más conocidos y homenajeados de la historia deberían bastar como razones de peso. El excelente plantel de actores, con un soberbio McQueen a la cabeza de un reparto formado por algunos de los mejores intérpretes del momento (Attenborough, Coburn o Garner), junto con la trepidante dirección de Sturges y la pegadiza e inolvidable banda sonora de Bernstein dan lugar a un cóctel perfecto. Las escenas de la persecución en moto, las tentativas de fuga, los días de reclusión en la “nevera”,… y otras muchas secuencias que no tardaron en pasar a integrar el ideario colectivo jalonan el metraje. Si se quiere pasar un buen rato delante de la pantalla, “La gran evasión” es una muy buena opción. Lo dicho, todo un clásico por el que no pasan los años.  Un film que indudablemente hay que ver antes de morir.

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