¿ES STEVEN SPIELBERG UN GENIO DEL CINE O SIMPLEMENTE UN BUEN DIRECTOR?

Spielberg, el “Rey Midas de Hollywood”

Para el espectador medio, hablar de Spielberg es hablar de uno de los mayores exponentes del cine. Puede que lo sea, pero la crítica más especializada (esa que defiende a capa y espada los films de Lars Von Trier, Kiarostami y similares) lo considera más bien un “rey de la taquilla” que un genio. Está claro que su filmografía no responde a los cánones de los Buñuel, Rosselini o Scorsese de turno, pero… ¿por qué ese odio de los considerados “entendidos” hacia el director de Cincinnati?

No será tan profunda como “Taxi driver” pero.. ¿a quién no le gusta Indiana Jones?

La mayoría de las críticas se basan en que el cine de Spielberg cae en ocasiones en la sensiblería más absoluta, todo muy familiar, muy bonito. Mientras Scorsese bajaba a los infiernos con “Toro salvaje”, Spielberg se dedicaba a reventar la taquilla con una cinta más ligera y del gusto de los espectadores menos exigentes como “Indiana Jones”. Además, el hecho de que Steven se hiciese cargo de “Inteligencia Artificial”, proyecto largamente acariciado por Kubrick durante décadas, y le diese ese final tan “lacrimógeno” (habría mucho que discutir) le hizo perder enteros para los “iluminados” de medio mundo (la sombra del director de “La naranja mecánica” es muy alargada). Críticos respetados como Jaume Figueras exponían, en un reportaje del excelente canal TCM, que la dilatada carrera de Spielberg desde que rodara “El diablo sobre ruedas” hasta nuestros días le ha llevado a abordar proyectos que un supuesto genio del séptimo arte nunca filmaría. A películas como “Always” o “La terminal” me remito. Pueden resultar productos simpáticos e incluso servir para salir del paso en alguna ocasión, pero Bergman no los hubiera rodado nunca. Una cosa es ser “El rey Midas de Hollywood”, título que nadie le discute, y otra muy diferente es intentar aparentar que has descubierto América. El propio Enrique Urbizu decía que Spielberg podía usar muy bien el esquema “montaña rusa” en, por ejemplo, la saga Indiana, pero que el creador de ese estilo era Raoul Walsh. Ya no hablemos de los films que Steven produce y no dirige, con auténticas manchas en su currículum como “Transformers”.

Dicho esto… ¿a quién no le gusta Indiana Jones? ¿Quién no se lo ha pasado genial, tanto de pequeño como de mayor, viendo “ET”, “Parque jurásico” o “Tiburón”? Y ya que se le acusa de no ser un director con ambiciones artísticas (tampoco lo voy a negar por completo, que el hombre no es Kubrick ni de lejos), ahí hay películas como “La lista de Schindler” para demostrarlo. Una película emocionante, ambiciosa, perfecta… y en blanco y negro y con una duración de 195 minutos en plenos 90’s, para que se hable de “decisiones arriesgadas”. Sí es verdad que tuvo que rodar “Parque jurásico” previamente para llenarse los bolsillos de dólares y poder hablar con tranquilidad del Holocausto judío, pero no todo el mundo se atreve con una empresa así. Lo mismo cabe decir de “Salvar al soldado Ryan”, un film no tan redondo (me gusta la película, pero ¿un comando entero de soldados para salvar solo a uno?) pero duro, alejado del “canon Spielberg”.

Spielberg se pone serio: “La lista de Schindler”

Aunque no comparta la opinión de Figueras, sí es cierto que su filmografía más reciente presenta algún que otro bache. ¿“La guerra de los mundos”? Venga Spielberg, que no eres George Lucas. Tampoco quiero decir que para tener la crítica a los pies se necesite rodar un film en arameo (Mel Gibson no lo consiguió, vaya) pero rodar una película “palomitera” no implica reírse del espectador. Puedes ganar millones y a la vez llevarte el aplauso de medio mundo. “Encuentros en la tercera fase” lo demuestra. El propio Spielberg lo intentó remediar poniéndose serio con “Munich”, y de hecho lo consiguió. Puede que el film siga una estructura muy mecánica y que no convenza a ciertos sectores, pero me da a mí que se debe más a motivos ideológicos que puramente cinematográficos. Eso sí, luego no me ruedes la cuarta parte de Indiana Jones porque me deprimo.

Vamos, con esto quiero decir que Spielberg no es el realizador definitivo, pero tampoco entiendo las críticas tan exacerbadas que los “entendidos” le dedican últimamente. Es verdad que ya no son los 80’s y “el rey Midas” ha ido perdiendo su capacidad de aunar éxito millonario con “respeto académico” (muy difícil por otra parte), pero su carrera es más que loable. De hecho, es muy buena, de la mejores que puedes encontrar hoy en día (“Minority Report” es un film para revisar por algún que otro crítico). Su nombre quedará innegablemente unido al de la historia del cine reciente, y no sólo por su labor detrás de las cámaras. Eso ya no se lo va a quitar nadie, el respeto se lo ha ganado.

Tardaron en llegar, pero los Óscar terminaron haciendo justicia

No es Scorsese, pero nadie pretende que lo sea. Es Spielberg: tiene otras historias que contar, otros temas, otros ambientes,… y tiene un “sello” propio, algo de lo que todos los realizadores no pueden presumir. Al hilo de esto, José María Latorre, crítico de “Dirigido por…”, dijo en 1994 de Spielberg que “era indudablemente un director con “look” propio”, aunque afirmó asimismo que “temáticamente es un director de secuencias, de fragmentos, que tiende a eludir las escenas difíciles o comprometidas y a potenciar el lado ternurista de las historias que cuenta. En contra de la opinión más generalizada, no me parece un gran narrador”. Teniendo en cuenta este tipo de declaraciones, puede que “su mala estrella” entre la opinión experta se deba a su dimensión tan populista y generalizada, sin centrarse concretamente en la calidad de sus films. Es decir, se aleja de los experimentos “sesudos” que podrían haber rodado artistas como Bergman, Fassbinder o Buñuel en busca de una mayor “sensiblería” y es lo que le hace tener a (un grupo) de críticos en contra. Por poner un ejemplo, “Titanic” fue una película que encandiló a millones de espectadores en su momento, algo que logró gracias a ciertas concesiones que implicaban una mayor espectacularidad de la historia en detrimento de “lo artístico”. Por mucho que ganase 11 Óscar, premios monopolizados por el dinero, “Titanic” nunca tendrá a “Cahiers du cinema” a sus pies. Pues a Spielberg le ocurre algo parecido (con esa excepción notable de “La lista de Schindler” y cintas como “El diablo sobre ruedas”). Puede que se trate de un cliché erróneo dentro del mundo del cine, pero un film que muestre una intención clara de reventar la taquilla podrá ser sonreído por la crítica, pero no aplaudido unánimemente.

Spielberg a punto de rodar una obra maestra, “Tiburón”

Es cierto que sobre gustos no hay nada escrito, por lo que si Spielberg os encanta siempre hay tiempo de revivir las andanzas de Indiana o de emocionarse con “El color púrpura”. Si no os agrada su lado más sentimental (y su carrera reciente), “La lista de Schindler” siempre estará allí. Eso sí, si su estilo no os convence para nada, David Lynch o Jim Jarmusch nunca vienen mal, aunque que nadie me diga que no ha visto, aunque sea una sola vez en su vida, el momento “ET, teléfono, mi casa”.

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LUCES Y SOMBRAS DEL “MÉTODO STANISLAVSKI”

Konstantin Stanislavski, el origen de todo

Konstantin Stanislavski, nacido Konstantin Serguéievich Alekséyev en el Moscú de 1863, es una figura capital para las escuelas de interpretación de medio mundo. No en vano, actores de la talla de Marlon Brando o Robert De Niro le deben una gran parte del éxito de sus carreras. Stanislavski, dramaturgo a las órdenes del Teatro de Arte de Moscú, desarrolló una pedagogía de actuación (“el sistema Stanislavski”) a finales del siglo XIX-principios del XX que acabaría difundiéndose a escala planetaria. La verdad es que, en origen,  se trataba de un método contradictorio y poco sistemático, aplicándose en numerosas ocasiones según la interpretación del dramaturgo que lo ejecutase en su obra. Pero, ¿en qué consiste realmente este sistema?

Para empezar, Stanislavski pensaba que los actores no tenían que interpretar simplemente un papel, sino que debían meterse completamente en el personaje. Para ello, la “memoria sensorial o afectiva” jugaba un papel capital. Es decir, si un actor debía de interpretar una escena en la que, por ejemplo, su personaje sufre gran dolor, era conveniente que el propio artista recordara un momento de su vida real en el que pudiera haber experimentado una sensación similar con el objetivo de hacer más creíble su papel. Otros aspectos, como la improvisación o el respeto a los silencios también estaban a la orden del día.

Lee Strasberg, el discípulo

Sin embargo, la llegada de este sistema al mundo del cine se produjo fundamentalmente gracias a la labor de Lee Strasberg, un inmigrante austro-húngaro en Estados Unidos que tomó contacto con el sistema del pedagogo ruso en el American Laboratory Theatre en 1923. De hecho, Strasberg tuvo la oportunidad de ver en directo al propio Stanislavski. A partir de las enseñanzas adquiridas, Lee comenzó a desarrollar su particular “Método”, el cual ya tenía muy en cuenta la relajación, la concentración y la memoria afectiva como elementos claves. Tras ensayar lo aprendido en el Group Thetare, una asociación que Strasberg fundó junto a Harold Clurman y Cheryl Crawford (con la participación de Elia Kazan o Robert Lewis), el “Método” alcanzó su punto más alto en 1951 con la fundación del Actor’s Studio por parte de los citados Kazan, Lewis y Crawford. Esta escuela de interpretación intentó inculcarles a sus alumnos las doctrinas de Strasberg (y por ende las de Stanislavski) y, a la luz de la camada de actores que surgieron, su éxito fue rotundo. Marlon Brando, James Dean, Montgomery Clift, Steve McQueen, Jack Nicholson, Robert De Niro, Dustin Hoffman, Paul Newman, Al Pacino, Harvey Keitel,… la lista es casi interminable. Strasberg, que pasó de ser un invitado en algunos clases al único profesor del Actor’s Studio, veía como su sistema de interpretación estaba en la boca de todo el mundo, tanto por su aplicación en las obras de Broadway como sobre todo en el cine de Hollywood.

Paul Newman, alumno aventajado del Actor’s Studio

Aunque este método parece funcionar en pantalla (a nadie le vamos a descubrir ahora las maravillas de Brando en, por ejemplo, “Un tranvía llamado deseo”) también ha recibido ciertas críticas. El propio Stanislavski, según las malas lenguas, llegó a sorprenderse de que su sistema se hubiera implantado en USA. Sin embargo, el ejemplo más claro es el de famosa frase de Laurence Olivier a Dustin Hoffman, compañeros en el film “Marathon man”, de “¿Por qué no pruebas simplemente a actuar?”. Hoffman, actor del “Método”, se había pasado varias noches sin dormir con el fin de parecer cansado en pantalla, algo que Olivier, actor de formación clásica, no entendía. Sin duda alguna son dos formas de ver ese oficio que es el de actuar, pero… ¿dónde está el límite? ¿A la hora de recrear un personaje con verosimilitud está todo permitido?

Hablar del “Método” es hablar de Marlon Brando

Poniendo un símil con la vida del estudiante, Olivier se hubiera contentado con aprenderse estrictamente el contenido del examen y luego sacar un 10, mientras que Hoffman hubiera preferido estudiar lo necesario y además buscar información complementaria (para sacar un sobresaliente igual). Desde mi punto de vista ambas formas son correctas, pero en la segunda se tiene un riesgo mayor de caer en la pedantería. Hay que recordar que el actor actúa, es sólo un trabajo, no la vida real. Es importante remarcar esto último porque hay ciertos actores que cayeron en depresiones por “meterse tanto en su papel”, por “vivirlo”. Es decir, el intérprete, después de hacer su rol, vuelve a su casa con sus problemas, no es su personaje. Vamos, faltaría más que Christopher Walken, un trastornado jugador de la ruleta rusa en Vietnam para la película “El cazador” se pusiera a recrear su papel en la intimidad, y ya no hablemos de los personajes de Nicholson. Eso sí, Marilyn Monroe, por ejemplo, sufrió una neurosis por culpa del método de Strasberg, quien, por otra parte, fue acusado de tirano.

Cabe decir que personalmente no tengo ninguna queja del trabajo en pantalla de los actores del “Método” (ya me gustaría que todas las interpretaciones fuesen como las de De Niro en “Toro salvaje” o Brando en “El padrino”, faltaría más), sino que en ocasiones cuestiono  la propia eficacia del sistema sobre la psicología de los actores. Maquiavelo decía que “el fin justifica los medios”, frase que Strasberg debía de compartir completamente. Que cada uno saque sus conclusiones. Philippe Gaulier, clown francés y fundador de una escuela de actuación en Londres y París, ya sacó las suyas: “¿Cómo se llamaba ese idiota? Stanislavski, un tipo que ha aburrido a los rusos durante tanto tiempo… Ha convertido a los directores de escena en curas, que dicen: tú ahora debes sufrir, llorar como llorabas en el entierro de tu madre, acuérdate de tu madre. ¡Esto es terrorismo y es lo que gusta a muchos profesores de teatro! Es una mierda, pero una mierda así de grande”. Claro y conciso.

Dustin Hoffman y Laurence Olivier… “¿Por qué no prueba a actuar?”

De todas formas, estas doctrinas siguen teniendo una importancia capital en el mundo del teatro y del cine. No sabemos de quién se acordaría Strasberg, pero el “gurú de la actuación moderna” también probó suerte delante de las cámaras en “El padrino II” entre otras. Coppola le convenció, y Lee se llevó una nominación al Óscar, ahí es nada. En la actualidad, el Actor’s Studio está dirigido por Ellen Burstyn, Harvey Keitel  y Al Pacino tras la aportaciones de Lee Strasberg (murió en 1982) y su hija Susan (fallecida en 1999). Sean Penn o Kevin Spacey despuntan en la actualidad como algunos de sus alumnos más aventajados (la escuela tiene 900 miembros vitalicios hoy en día, los cuales no tiene que pagar ni un dólar).

Con este artículo lo que he pretendido es descubrir un poco más el “Método” para aquellos que no tenían una idea clara sobre el mismo. Recordar que es un sistema que puede suscitar polémica en cuanto a su forma de operar con los actores, pero que ofrece unos resultados muy “naturales”, muy “reales”. Y todo ello “desde Rusia con amor”.

GRANDES DIRECTORES HABLAN SOBRE SU OBRA

WOODY ALLEN

A pesar de que muchos consideran “Manhattan” como su gran obra maestra, Woody Allen no la puede ni ver

“Una de mis películas favoritas (y que no recaudó nada de dinero en los Estados Unidos) es La Rosa Púrpura del Cairo (…) porque tuve una idea y pasé esa idea a la pantalla tal y como yo quería”.

“Creo que Delitos y faltas es una de mis mejores películas. Una de las de más éxito (…) Me parece que había risas y momentos tensos. Así que, en general, tenía sentimientos positivos sobre ella”.

“Nunca estoy contento de mis películas cuando las termino. Y en el caso de Manhattan estaba tan decepcionado que no quería estrenarla. Quería pedirle a United Artists que no la exhibiera. Quería ofrecerles hacer una película gratis si tiraban esa.”

INGMAR BERGMAN

“Persona” y “Gritos y susurros” son lo máximo en la carrera de Bergman según él mismo

“Hoy tengo la sensación de que en Persona (y más tarde en Gritos y susurros) llegué al límite de mis posibilidades. Que en plena libertad, he rozado esos secretos sin palabras que sólo la cinematografía es capaz de sacar a la luz”.

“He hecho películas a las que tengo cariño. He hecho películas, objetivamente buenas, que me son indiferentes. Otras películas están sometidas, de una manera cómica, a mis cambios de humor. A veces ocurre que alguien dice “Esa película me gusta”. Entonces inmediatamente me alegro y a mí también me gusta esa película.”

JOSÉ LUIS GARCÍA BERLANGA

El director valenciano consideraba “Plácido” como su film definitivo

“Para mí, mi película perfecta es Plácido, pero con mucho, en todos los aspectos. Lo que no sé es por qué de pronto me salía todo tan fluido y tan bien. (…) Me parece que Plácido es un momento dulce de mi carrera, en el que sin darme cuenta la película tiene un ritmo, todos los movimientos de los actores me parece que resultan muy fluidos. (…) Ni pienso siquiera que estoy haciendo planos-secuencia.

LUIS BUÑUEL

El director aragonés tiene clara la película favorita de su filmografía

El fantasma de la libertad sigue siendo una de las películas mías que prefiero.”

CLAUDE CHABROL

Chabrol es consciente de que algunas de sus películas fueron verdaderos bodrios

“He hecho mierdas absolutamente sorprendentes. La más sorprendente es sin duda Folies Bourgeoises. Pero yo era consciente de ello. Se hizo como tal. Se presentó como un bodrio internacional, y esto es lo que quiere ser. ¡Constituye un género en sí mismo: el género bodrio internacional!”

CHARLES CHAPLIN

Ni “Tiempos modernos” ni “Luces en la ciudad”, la película más redonda de Chaplin, según él mismo, es “Mr. Verdoux”

“Creo que Monsier Verdoux es la película más inteligente y más brillante de las que haya hecho hasta ahora”.

STANLEY DONEN

Estamos de acuerdo con Donen, “Cantando bajo la lluvia” es su obra maestra

“Prefiero Cantando bajo la lluvia a Un día en Nueva York. Es más perfecta, más bella y más divertida”.

FEDERICO FELLINI

“La dolce vita” o “Amarcord” son más recordadas, pero “Casanova” es la película más redonda de Fellini según sus propias palabras

Casanova me parece mi película más bella, la más lúcida, la más rigurosa, la mejor resuelta estilísticamente”.

JOHN FORD

El maestro del western se aleja de sus clásicos y no duda en resaltar “El fugitivo”

El fugitivo salió tal y como yo quería. Por eso es una de mis películas favoritas; para mí resultó perfecta. No fue popular, los críticos la atacaron y es evidente que no atraía al público, pero yo me sentí muy orgulloso de mi obra”.

“Mis mejores películas no son westerns; son pequeñas historias sin grandes estrellas, sobre comunidades de gente muy simple.”

ALFRED HITCHCOCK

El maestro del suspense, orgulloso de su carrera

“Mis films preferidos, por ahora, son Los misterios de Londres [el de las escaleras, el de Jack el Destripador], que fue uno de los primeros. Después: Los treinta y nueve escalones, La ventana indiscreta, La trama,…”.

JOHN HUSTON

John Huston quiere a todas sus películas, sean buenas o malas

El Tesoro de Sierra Madre es una de las pocas películas mías que cuando me la encuentro en televisión no cambio de canal”.

“Me gusta Reflejos de un ojo dorado. Creo que es una de mis mejores películas. Todos los actores (…) hicieron una interpretación maravillosa, incluso mejor de lo que hubiera esperado. Y Reflejos es una película bien construida. Escena por escena (en mi humilde opinión) es bastante difícil ponerle peros.

“Los films, de todos modos, son como los hijos, se les ama a todos por igual, hermosos o feos. He hecho dos o tres que, como hijos, pueden considerarse un poco… retardados, pero aunque no estoy orgulloso de ellos, tampoco reniego de mi paternidad. En el corazón de un padre (y de un director) hay lugar para todos”.

ELIA KAZAN

El director de “La ley del silencio” considera “América, América” su film preferido. Sin duda, es una película que refleja su propia vida.

“De todas mis películas, Mar de hierba es la que menos me gusta. No es que solamente sea mala, soy yo el que era malo, mis defectos eran flagrantes.”

América, América es mi favorita entre todas las películas que he hecho”.

ANTHONNY MANN

Anthony Mann no se puede quedar con una sola de sus películas

“(Mis mejores películas): Winchester 73, El Cid, God’s Little Acre, La colina de los Diablos de Acero,…”

LEO McCAREY

“Sopa de ganso” es quizá su film más famoso, pero para nada su preferido

“A mí no me gusta tanto Sopa de ganso (…) Yo no quería hacer de ninguna manera este film con ellos (los Hermanos Marx): estaban completamente locos. (…) Pero ese film no es mi ideal: ha sido la única vez en mi carrera que el humor descansaba en el diálogo, era el único humor que se podía obtener”.

VICENTE MINNELLI

Minnelli, entusiasmado con su “loco del pelo rojo”

El loco del pelo rojo (…) es mi película favorita, contiene un mayor número de momentos favoritos que cualquier otra de las que he dirigido”.

BUSTER KEATON

Buster Keaton, referencia para muchos directores posteriores

“Para mí, El navegante y El maquinista de la General son las dos mejores películas que yo haya hecho nunca”.

ROMAN POLANSKI

Polanski, nostálgico de su etapa polaca

Cul-de-sac es mi mejor película. Siempre me ha gustado. Siempre creí en ella. Es cine verdadero, es cine para el cine, como el arte por el arte. Está muy delante de cualquier cosa que se haya hecho en la semántica del cine”.

ROBERTO ROSSELLINI

El que fuera marido de Ingrid Bergman se avergüenza de algunos de sus films

“Mis únicas películas de las que me avergüenzo un poco son El General de la Rovere y Anima Nera. Eso es todo.

ORSON WELLES

¿”Ciudadano Kane” la mejor película de la historia? No para su autor, Orson Welles

El cuarto mandamiento es la única de mis películas que he visto después de terminada y estrenada (…) Era una película mejor que Ciudadano Kane si la hubieran dejado como la hice”.

“En el cine yo creía haber hecho muchas cosas y después resultó que ya habían sido hechas con anterioridad… Este es un buen argumento a favor de mi punto de vista de que los directores no deben de  ver demasiadas películas”.

¿QUÉ HACE UNA ESTRELLA COMO YO EN UNA PELÍCULA COMO ÉSTA?

Actores como Marlon Brando, Katharine Hepburn o John Wayne han ido acumulando a lo largo de su carrera un buen puñado de obras maestras y clásicos cinematográficos instantáneos. Sin embargo, también han ofrecido ciertas interpretaciones un tanto extravagantes y fuera de lugar. ¿Brando haciendo de japonés? ¿Angelina Jolie y Colin Farrell madre e hijo? A lo largo de este artículo voy a intentar reseñar algunos de los errores de cast más sonados de varios de los intérpretes más famosos del mundo del cine:

MARLON BRANDO

Marlon Brando en “Candy”

Un Marlon Brando muy alejado de sus grandes interpretaciones

La película, considerada como uno de los peores films de la historia, trataba el sexo de forma satírica a través de su protagonista, la bella Candy (interpretada por una Miss Suecia adolescente), una chica sexy y dudosamente ingenua. En “Candy”, Brando interpreta al maestro Grindi, un gurú que no deja de hablar del “yo interior” y de “la búsqueda mística de lo inmutable”. La cinta se haya plagada de diálogos sin sentido como “Debemos encontrar ahora el lugar donde reside lo inmutable”, a lo que Candy replica “¿Te refieres a mis pulmones?”.  Sin embargo, no sólo Brando se expone al más absoluto ridículo con esta cinta, ya que actores de la talla de Richard Burton, Walter Matthau, James Coburn o el director John Huston se prestaron a participar en esta disparata producción. Las malas lenguas dicen que el rodaje de la cinta quedó marcado por la abundante droga que empezaba a extenderse durante los 60’s. Viendo el resultado final pudo haber ocurrido cualquier cosa.

Aquí os dejo el (extravagante) trailer. Atentos a Brando:

Marlon Brando en “La casa de té de la luna de agosto”

¿Marlon Brando haciendo de japonés?

En ciertas ocasiones, Hollywood, desoyendo al resto del mundo, ha intentado levantar producciones ambientadas en países extranjeros con un reparto enteramente norteamericano. La obra de teatro de John Patrick “La casa de té de la luna de agosto” fue un éxito espectacular en el año 1953. Ganó el Pulitzer, el Tony o el Premio de los Críticos Teatrales de Nueva York, además de mantenerse en cartel durante dos años y medio. Su argumento planteaba, en clave cómica, la ocupación estadounidense en la ciudad de Okinawa durante la posguerra. En su trasvase a la gran pantalla, la Metro-Goldwyn-Mayer quería a una estrella japonesa para el papel protagonista, el de un traductor local al servicio de un capitán americano que ha sido asignado a un pueblecito de Okinawa para instruir a los aldeanos en la democracia mientras sus hombres construyen una nueva escuela. Como la MGM interpretó que ningún actor nipón era lo suficientemente conocido (¿y Toshiro Mifune?) contrataron a Marlon Brando para darle la réplica a Glenn Ford. Brando, en su desmesurado afán por convertirse en el “mejor actor de todos los tiempos”, ya había expresado su intención de hacer de un oriental, por lo que aceptó rápidamente. Para dar el pego, el actor de Nebraska aprendió el idioma fonéticamente (sin saber lo que decía), se pasaba el día encorvado y se alargó la cara. Aunque no todas las críticas fueron negativas (¡fue nominado al Globo de Oro!), el propio Brando reconoció años después que “Mi esperpéntica presencia en esta película no fue más que una pobre decisión de casting”.

No voy a hacer más sangre, pero Brando, que por otra parte me parece uno de los mejores actores de la historia, también tiene otros “puntos negros” en su carrera como “La isla del doctor Moreau” o “Cristóbal Colón: el descubrimiento”.

JOHN WAYNE

John Wayne en “El conquistador de Mongolia”

¿De verdad John Wayne se veía en el papel de Ghenghis Khan?

En esta cinta producida por Howard Hughes, John Wayne, encasillado para siempre en el género western, cambió sorprendentemente de registro e interpretó, con más pena que gloria, a Gengis Khan. Dick Powell, el director, confiaba en que la Fox le prestase a Brando para actuar en el film, pero Marlon estaba ocupado haciendo de Napoleón en “Desiree”. Así las cosas, Wayne se hizo con el papel. El film se rodó en localizaciones cercanas a St. George en el desierto de Utah, no muy lejos del lugar donde el ejército USA realizaba pruebas nucleares durante los 50’s. Si bien el equipo era consciente de estas prácticas (hay fotos de Wayne sosteniendo un Contador Geiger durante el rodaje), la relación entre la exposición al polvo radiactivo y el cáncer no estaba bien estudiada por aquel entonces. ¿El resultado? Muchos actores murieron de cáncer (Hayward, Wayne y Moorehead a mediados de los 70’s) y el director Powell poco después de haber terminado la película.

En cuanto al recorrido comercial del film, la cinta resultó ser tan fallida que el propio Howard Hughes compró todas las copias del film a un precio de 12 millones para que nadie pudiese ver semejante esperpento. De hecho, no fue hasta 1974 cuando fue transmitida por televisión.

John Wayne en “La historia más grande jamás contada”

John Wayne haciendo de centurión romano

“La historia más grande jamás contada” es el ejemplo perfecto de película que intenta contratar al mayor número de estrellas posibles (aunque no tengan nada que ver con sus personajes) con el fin de llenar las salas de cine. John Wayne, como estrella que era,  no podía quedarse sin salir esta cinta, la cual pretendía ser el film definitivo sobre los últimos días de Cristo. Aunque la película en sí no es mala, revistas como “Los Angeles Magazine” le echaron en cara que fuese una sucesión constante de caras conocidas. El propio Wayne interpretó a uno de los  centuriones romanos que acompaña a Cristo durante el calvario. Sin embargo, el “héroe americano” no podía salir en pantalla fustigando al Señor, por lo que se limita a acompañarlo pacíficamente. Por supuesto, Wayne se queda al margen una vez llega el momento de la crucifixión, faltaría más. Cuando Jesús muere, el actor de Iowa suelta una frase lapidaria: “No cabe duda, este hombre era el hijo de Dios”. Nada que ver con “La Pasión de Cristo” de Mel Gibson.

KATHARINE HEPBURN

Katharine Hepburn en “Estirpe de dragón”

Otra gran estrella de Hollywood haciéndose pasar por oriental

La ganadora de cuatro Óscars Katharine Hepburn (todo un récord) decidió demostrar su calidad interpretativa en esta cinta sobre la invasión japonesa de China durante 1937 y su desastroso impacto en una familia agraria. Lo que no sabía es que acabaría convirtiéndose en uno de los puntos negros de su carrera. Hepburn se llegó a estirar los ojos con escamas de pescado para parecer una oriental, aunque, eso sí, no se molestó en ocultar su acento de Connecticut. Aunque la cinta posee momentos de gran fuerza, especialmente en lo referido a la descripción visceral de las atrocidades cometidas durante la guerra (se muestra una de las primeras violaciones en pantalla, además de imágenes de gente peleándose por el cadáver de un perro) el reparto es, cuanto menos, desacertado. Hepburn se rodea de intérpretes como Walter Huston (¿hay alguien más americano que él?), Turnham Bey (un austriaco de ascendencia turco-checoslovaca) y Henry Travers para dar vida a una familia china. Increíble. Además, los hijos de las varias parejas que aparecen en pantalla sí que son auténticos niños asiáticos pero, como no se parecen a sus padres, dan la sensación de ser adoptados. De chiste.

PAUL NEWMAN

Paul Newman en “El cáliz de plata”

Paul Newman en la, según él, “peor película de los 50’s”

Seguramente el propio actor estaría de acuerdo en incluirse en esta desafortunada lista, ya que como declaró años después del estreno del film, “El cáliz de plata fue la peor película de la década de los 50’s”. De hecho, Newman estuvo a punto de dejar la profesión de actor sólo por su actuación en esta cinta, la cual cuenta la historia de Basil, un joven escultor griego que se libera de la esclavitud y que confecciona el cáliz del que Cristo va a beber en la Última Cena. Los compañeros de reparto tampoco parecen elevar el nivel de la película: Jack Palance hace de un mago enloquecido que acaba tirándose desde lo alto del Coliseo romano para probar sus poderes, mientras que Lorne Greene interpreta a un San Pedro que, viendo su forma de actuar, bien podría ser Dios. Lo más gracioso es que la productora lanzó el film con el siguiente eslogan: “La más espectacular historia de verdad y tentaciones jamás producida”.

YUL BRYNNER y TONY CURTIS

Yul Brynner y Tony Curtis en “Taras Bulba”

¿De verdad dan el pego Yul Brynner y Tony Curtis como padre e hijo en “Taras Bulba”?

“Taras Bulba”, adaptación hollywoodiense de una célebre novela del escritor ruso Nikolai Gogol, tuvo en los papeles protagonista a Yul Brynner y Tony Curtis…. ¡como padre e hijo! El film, que eliminó casi todos los pasajes del libro en los que se mostraban los conflictos internos de los personajes en pos de una mayor espectacularidad, trata sobre las disputas entre polacos y cosacos en las estepas ucranianas durante el siglo XVI. Yul Brynner (nacido Yuli Borisovich Bryner), daba el pego como bárbaro cosaco al haber nacido en Vladivostok, ¿pero Curtis? Su acento  del Bronx neoyorkino, el cual no intentó ni ocultar, es uno de los grandes fallos del film, además de que sólo tenía 10 años menos que Brynner, un margen muy escaso para dar el pego en sus roles de hijo y padre. Por último, cabe recordar que Yul Brynner padecía de alopecia, mientras que Curtis era considerado uno de los actores más atractivos de Hollywood  gracias a, entre otras cosas, un frondoso cabello y unos rasgos típicamente americanos. No hay más que decir.

COLIN FARRELL y ANGELINA JOLIE

Colin Farrell y Angelina Jolie en “Alejandro Magno”

¿Madre e hijo?

Dejando de lado otros aspectos fallidos del film, como la forma en la que el director Oliver Stone trató la homosexualidad de un personaje histórico como es Alejandro Magno (las relaciones entre hombres no eran extrañas en la antigua Grecia, pero el film las convierte en el principal tema de conversación) Colin Farrel y Angelina Jolie en sus roles de hijo y madre no resultan nada creíbles. La principal razón es que Jolie sólo tiene un año más que Farrell en la vida real (29 y 28 años respectivamente cuando rodaron el film), además de que no hace ningún esfuerzo por aparentar una mayor edad. De hecho, parecen hasta amantes al juntarse en pantalla, de ahí que frases como “¿A quién voy a acunar ahora por las noches?” que le dice Jolie a Farrell suene cuanto menos ridícula.

RICHARD BURTON

Richard Burton en “El asesinato de Trotsky”

Richard Burton fue un imposible Trotsky

Leon Trotsky, sucesor natural al frente de la URSS tras Lenin, fue apartado del poder por Stalin. Tras ser expulsado del Partido Comunista en 1927 y desterrado del país en 1929, fue finalmente asesinado en 1940 por el español Ramón Mercador en México. Este material tan jugoso no se le podía escapar a Hollywood, aunque el proyecto fue mal desde el principio. Para empezar, el encargado del guión fue Nicholas Mosley, hijo del célebre fascista Sir Oswald Mosley. Una elección un poco extraña teniendo en cuenta que se trataba de contar la vida de un comunista. Aunque Dick Bogarde fue el primer candidato para hacerse con el papel, éste fue finalmente a parar a manos de Richard Burton. El actor galés adelgazó más de 15 kilos (aún así necesitó corsés) para preparar el personaje, además de ponerse una barba de dudosa credibilidad. La carrera comercial del film fue fatal, siendo abucheada en multitud de cines alrededor del mundo.

Aunque hay muchos otros ejemplos de intérpretes que se pusieron en evidencia con sus incomprensibles participaciones en películas en las que para nada encajaban, creo que con esta lista bastará para haceros una idea de que incluso los más grandes siempre tienen un mal día.

Fuente: “¿Qué hace una estrella como yo en una película como ésta?” de Luis Miguel Carmona, T&B EDITORIAL

Películas que hay que ver antes de morir: “TORO SALVAJE”

“Toro salvaje”
Título original Raging bull
Año 1980
Nacionalidad USA
Director Martin Scorsese
Guión Paul Schrader y Mardik Martin (Libro: “Raging Bull. My story” de Peter savage y Joseph Carter)
Música Pietro Mascagni
Fotografía Michael Chapman
Montaje Thelma Schoonmaker
Reparto Robert De Niro, Joe Pesci, Cathy Moriarty, Frank Vincent, Nicholas Colasanto, Theresa Saldana, Frank Adonis, Mario Gallo, Johnny Barnes
Duración 129 min.
Productora UA
Premios Nominada a 8 premios Óscar y ganadora de dos: Mejor Actor (De Niro) y Mejor Montaje (Thelma Schoonmaker)Oso de plata en el Festival de Berlín
Colaborador Jake La Motta

TRAILER

TRAMA

El film narra la vida del boxeador Jake La Motta (Robert De Niro) de forma circular: la película comienza y termina en 1964, mostrándonos a un obeso y fracaso La Motta preparando su monólogo para salir a actuar al escenario del Barbizon Plaza como comediante. Tras esta introducción, la cinta realiza un “flash-back” y se remonta al año 1941, fecha en el que Jake se encuentra en pleno auge deportivo. Este púgil del Bronx cuenta con su hermano Joey (Joe Pesci) como principal ayudante en su carrera por el título mundial. Sin embargo, a diferencia de lo que Jake pretende, Joey considera indispensable la ayuda del mafioso local, Tommy Como (Nicholas Colasanto), para poder triunfar en el mundo del boxeo. Poco a poco la película nos va mostrando el verdadero carácter de La Motta, una verdadera bestia tanto fuera como dentro del ring. Tras quedar instantáneamente prendado de Vickie, una chica del barrio de apenas 16 años, Jake se separa de su primera mujer, a la que le propinaba palizas constantemente. Mientras tanto, su ascenso en el mundo del boxeo se torna vertiginoso, con esos míticos enfrentamientos que mantendrá con Sugar Ray Robinson, su particular bestia negra, en el camino por el cinturón de campeón mundial de los pesos medios. A pesar de alzarse finalmente con el título (que perderá sólo siete meses más tarde), la vida de La Motta se volverá un infierno: los celos le atormentan, y las “supuestas” infidelidades de Vickie le llevan a pegarle una brutal paliza a su hermano Joey, quien nunca más le perdonará. De hecho, su carácter violento le separa cada vez más de su mujer, sus hijos y sus amigos. Nos encontramos ante el ascenso y caída de un personaje rodeado de una gran controversia.

COMENTARIO DEL FILM

De Niro en una toma de la película

La génesis del proyecto

El film “Toro salvaje”, considerado por un amplio sector de la crítica como una de las mejores películas de todos los tiempos, supuso la cuarta colaboración entre Robert De Niro y Martin Scorsese y, a todas luces, la mejor. Aunque existen muchas teorías acerca de quién puso en marcha el proyecto, lo más seguro es que la idea de realizar esta cinta, basada en el libro de memorias del ex – campeón mundial de los pesos medios Jake La Motta, “Raging bull. My story”, se remonte cuanto menos a 1975. En junio de ese mismo año, Scorsese declaró en una entrevista que, tras “Taxi Driver”, De Niro y él “tenían otro proyecto sobre boxeo” (de todas formas rodaron antes la cinta “New York New York” que el film que nos ocupa). Por tanto, debió ser por aquellas fechas cuando De Niro le entregó a su amigo Scorsese el citado libro de memorias, escrito realmente por Peter Savage y Jospeh Carter a partir de los recuerdos del propio boxeador. El propio Savage fue una persona muy cercana a La Motta, apareciendo como personaje en el propio libro (en el guión cinematográfico acabó fundiéndose con Joey, el hermano de Jake), al tiempo que también conocía a Scorsese (figuró como actor en sus films “Taxi Driver” y “New York, New York”). Por tanto, los méritos acerca del descubrimiento de las memorias de La Motta para el cine puede que no sean exclusivamente de De Niro (de hecho, Savage figuró como coproductor de la propia “Toro salvaje”, de lo que se deduce que su relación con Scorsese debía ser cercana). Aunque el mundo pugilístico nunca había sido del gusto del realizador neoyorkino, la verdad es que el argumento respondía perfectamente a los cánones de un film-Scorsese: La Motta, como el Travis Bickle de “Taxi Driver”, es un personaje desplazado en medio de la sociedad y como éste triunfa a través de la violencia; sobrevive gracias a poder habitar un mundo aparte, el del ring, que le permite encontrar una vía de afirmación personal frente a los fracasos de una vida cotidiana que le supera permanentemente.

Martin Scorsese dando indicaciones a su actor fetiche

La evolución del guión

La furia de Jake La Motta

A finales de los 70’s, Mardik Martin, amigo de Scorsese, estuvo trabajando durante dos años en un guión a partir del libro. El resultado no satisfizo al director, ya que Mardik había planteado la historia bajo el modelo de “Rashomon”, esto es, combinando diversas versiones de los acontecimientos de la vida de La Motta, diversas verdades desde la perspectiva de los diferentes personajes que lo conocieron. En ese momento, y para suerte del equipo, entró en escena Paul Schrader, quien durante seis semanas bien pagadas reformó el guión: le dio la estructura circular –“flashback” que posee actualmente, además de añadir el raccord entre el prólogo y la primera derrota de La Motta en Cleveland, los diversos saltos temporales entre combates o el famoso monólogo de Jake en su celda. Eso sí, la violencia doméstica y las peleas entre Jake y Joey permanecieron tal cual (escenas como el KO que La Motta le inflige a su primera mujer fueron finalmente eliminadas).  De todas formas, quizá la mayor aportación de Schrader fuese el suprimir toda la primera parte del guión de Mardik, en el que se mostraba la infancia de Jake en Little Italy, su paso por el correccional, la influencia de su padre Joseph, la violación de una amiga y sobre todo la oscura muerte de un corredor de apuestas. De hecho, el propio Scorsese declaró que “La Motta era mucho más salvaje y duro de lo que se ve en pantalla, pero no podían mostrarlo”.  Finalmente, el director italoamericano decidió emprender el proyecto tras una comida con Schrader y De Niro en el “Musso & Frank” de Hollywood Boulevard. De hecho, el propio Schrader le dijo a Scorsese: “te sacaste Malas calles de las entrañas. Haz lo mismo, pero esta vez confórmate con dos o tres personajes. No podrás con cuatro”. Sin embargo, De Niro y el propio Scorsese aún no estaban totalmente satisfechos con el guión, con lo que se fueron a la isla caribeña de St. Martin a pulir el libreto. En diez días reescribieron las 100 páginas del guión definitivo.

Scorsese ejerciendo como director

El propio Scorsese declararía más tarde que el film le sirvió de terapia, ya que durante aquella época pasó una etapa muy negra, tanto a nivel profesional (el fracaso de “New York New York” le llevó a plantearse trabajar en Europa) como personal (su divorcio de Julia Cameron, quien se quedó con la custodia de su segunda hija, al tiempo que iniciaba una relación sentimental con Isabella Rossellini, le provocaron una hemorragia interna que le hizo ingresar en urgencias en 1978). Sus problemas con las drogas por aquel entonces tampoco son desconocidos, pero “Toro salvaje” le serviría al bueno de Marty para reconducir su vida.

La producción y el reparto

De Niro en una de las mejores interpretaciones de su carrera

En lo que se refiere a la producción, Irwin Winkler y Robert Chartoff se encargaron de financiar el proyecto. Ellos ya habían producido “New York New York”, pero sobre todo habían triunfado en medio mundo con “Rocky”. Por todo ello, la dotación económica fue bastante importante (14 millones de dólares) teniendo en cuenta que “Toro salvaje” es un film en blanco y negro.

En cuanto al cast, estaba claro que De Niro interpretaría a La Motta, pero ¿y el resto de papeles? Joe Pesci fue descubierto por el propio De Niro, quien le vio de madrugada en un film de bajo presupuesto sobre la Mafia titualdo “Death Collector”. Pesci ya contaba con 33 años de edad, por lo que Scorsese no estaba seguro de si encajaría en el papel. Finalmente, y tras varias lecturas del guión, Martin decidió que era el indicado para interpretar a Joey. Para terminar, el papel de Vickie fue a parar a las manos de Cathy Moriarty, una católica irlandesa de 18 años y modelo ocasional que fue encontrada por Pesci en una foto.

El rodaje

Joe Pesci en el papel que le descubrió en el mundo del cine

El rodaje comenzó en abril de 1979 y se prolongó hasta diciembre del mismo año, con una interrupción de cuatro meses en el medio dedicada al “engorde” de De Niro para las escenas en las que hacía del La Motta obeso y fracasado. Las secuencias de boxeo se rodaron todas ellas en Los Ángeles inspirándose en un libro de fotografías titulado “Fighters”. Aunque se habían planeado cinco semanas para las escenas pugilísticas, su gran dificultad llevó a emplear el doble de tiempo en las mismas. De Niro, que se había preparado a conciencia en el gimnasio (de hecho, llegó a pelear en algún combate real en aras de meterse todavía más en el personaje) y Scorsese coreografiaron todas las escenas de antemano. A diferencia de la saga “Rocky”, en “Toro salvaje” los combates están filmados desde dentro del ring y no mediante tomas generales desde la perspectiva del público. Además, cada combate está grabado de forma distinta: uno de ellos es una sucesión de imágenes fijas, otro está filmado desde una toma cenital,… Frank Warner, el editor de sonido, creó un sonido diferente para cada golpe, cortando un melón para uno y consiguiendo otros de una calidad líquida tan insólita que se negó a decir cómo los había obtenido. También utilizó sonidos animales, los cuales combinaba con un absoluto silencio para dar la sensación del “boxeador tocado”. De hecho, la película está finalmente filmada a partir de lo que La Motta (asesor del film) recuerda de lo sucedido, de ahí que, por ejemplo, la tan criticada “desaparición” fugaz de la primera mujer de Jake no sea un fallo del film, si no el verdadero recuerdo del boxeador sonado. La sangre que brota durante las escenas del boxeo (especialmente en el último combate entre Ray y La Motta) es lo que llevó definitivamente a Scorsese a decantarse por el blanco y negro para rodar la cinta, a excepción de los fragmentos de mitad del film en los que se ve a Jake, Vickie y Joey durante su época dorada (con el fin de imitar la apariencia de vídeos domésticos, que es la que le quería dar Scorsese, los negativos en los que se encontraban dichos fragmentos fueron rayados con el fin de que parecieran películas caseras rodadas a principios de los 50’s).

La Motta en combate

Tras rodar las secuencias de boxeo, el equipo se trasladó a Nueva York (el Bronx y Queens) con el fin de rodar las escenas familiares. Muchas de las escenas entre De Niro y Pesci fueron improvisadas, surgiendo problemas a la hora de rodar sus inacabables discusiones. Dado que el rodaje se llevó a cabo en pequeños cuartos de pisos reales en busca de una mayor autenticidad, a menudo resultaba imposible introducir las dos cámaras habituales. De Niro improvisaba una frase mientras la cámara le filmaba, y la reacción espontánea de Pesci solía ser impagable. Sin embargo, el equipo no podía captar dicha reacción, por lo que había que cambiar la dirección de la cámara, repetir todo y esperar que la réplica fuera igual de natural que la primera vez. En una toma la improvisación fue incluso más lejos de lo que se pretendía. En un momento en el que los hermanos ensayan unos golpes, De Niro no midió su fuerza y le rompió una costilla a Pesci. Realismo puro.

La increíble transformación física de De Niro

Las escenas del obeso La Motta en Florida se rodaron en Los Ángeles. Para ellas, De Niro batió un récord en el mundo del cine y engordó 25 kilos nada menos. Finalmente, “Toro salvaje” fue estrenada, tras 16 semanas de post-producción, el 7 de noviembre de 1980 con una dedicatoria al antiguo profesor de Scorsese en la NYU Haigh Manoogian.

Repercusión

Los dos hermanos La Motta

El film pronto empezó a recibir premios y buenas críticas. Se hizo con el Oso de Plata en el Festival de Berlín y con la estatuilla a la mejor dirección en los National Society of Film Critics. Sin embargo, los Óscar de ese año llevaron a cabo una de las mayores injusticias de su historia: de ocho nominaciones sólo recibió dos premios, los cuales estaban totalmente cantados (el de Mejor Actor para De Niro y Mejor Montaje para Thelma Schoonmaker). Sin embargo, ni Scorsese (recibía la primera nominación de su vida, lo cual también era una vergüenza) ni Pesci se llevaron el gato al agua, amén del gran robo en el apartado de Mejor Película, estatuilla que ganó el film de Robert Redford “Gente corriente”.  Sin embargo, el tiempo puso en su sitio a “Toro salvaje”: fue elegida por la crítica como la mejor película de los 80’s y fue seleccionada entre los 24 films a conservar en el Registro Nacional Cinematográfico de la Biblioteca del Congreso. Eso sí, su carrera comercial fue un total fracaso, quizá por su lanzamiento equivocado como “el nuevo Rocky” cuando en realidad es todo lo contrario al film de Stallone.

Los títulos de crédito y la banda sonora

Aquí os dejo los títulos de crédito iniciales, en los que se ve a De Niro calentando en el ring al ritmo de la evocadora música de Pietro Mascagni. Monumentales.

¿POR QUÉ VER “TORO SALVAJE”?

“Toro salvaje” es un film duro, violento y no dirigido a las mayorías. Para eso ya está “Rocky”. El film de Scorsese, quizá el mejor de su carrera junto a “Goodfellas” y “Taxi Driver”, indaga en la psicología de un individuo como La Motta que utilizaba el boxeo como terapia para paliar los palos que le daba la vida. Un hombre asocial, arisco y tosco que se ve superado por la realidad: su matrimonio fallido, la relación con la Mafia,…  Los combates en realidad son lo de menos en este film (por lo menos para Scorsese), en el que todo el equipo, tanto artístico como técnico, está en estado de gracia. El que la película comience con esos títulos de crédito en los que vemos a La Motta calentando en el ring acompañado de la música de Pietro Mascagni “Intermezzo Cavalleria Rusticana” te prepara para ver un film que es pura poesía, rodado en un blanco y negro evocador y completamente acertado. La montadora Thelma Schoonmaker, habitual de Scorsese, realiza aquí el trabajo de su vida, especialmente sobresaliente en las escenas de boxeo, todas ellas diferentes y atractivas entre sí. El reparto más de lo mismo: Pesci, Moriarty y DE NIRO. Un DE NIRO que realiza aquí la mejor interpretación de su carrera. Dejando de lado las críticas de periodistas como Pauline Kiel, quien más que una actuación considera lo de De Niro una mera transformación (kilos ganados, perdidos,…), la crítica y el Óscar se arrodillaron ante el italoamericano. El monólogo inicial, la ira del personaje o el mítico “¡No conseguiste derribarme Ray!” ya han pasado a la historia. Sé que no a todo el mundo le gustará el film, pero “Toro salvaje”, que me encantó todavía más las diversas veces que la he vuelto a ver, me hace darme cuenta de por qué me entusiasma tanto el cine. Eso sí, no es esperéis un “Rocky”, porque es todo lo contrario.

FAMOSOS POR UN DÍA: el reparto de la trilogía original de “Star Wars”

“Star Wars” es una de las sagas más famosas de la historia del cine (refiriéndome exclusivamente en este artículo a los tres primeros films), pero… ¿qué ocurrió con sus actores? Exceptuando a Harrison Ford, quien sí supo sacarle provecho al éxito de la saga galáctica, el resto de actores, por unas causas u otras, no volvieron a conocer el estrellato. Esto hace que sean idóneos para protagonizar la segunda entrega de “famosos por un día”:

¿Mark Hamill o Luke Skywalker?

Mark Hamill en plena juventud

Mark Hamill, nacido el 25 de septiembre de 1951 en Concord, California (USA), tuvo que mudarse frecuentemente de domicilio durante su infancia debido al trabajo de su padre, capitán de la marina estadounidense. Así, California, Virginia, Nueva York y Japón vieron crecer a este americano que con el paso de los años se convertiría en Luke Skywalker.

Tras estudiar interpretación en la Universidad de los Ángeles comenzó a aparecer en series televisivas, siendo la primera de todas ellas “El show de Bill Cosby” (1970). Continuó apareciendo en otras muchas como “Cannon” (1971), “El FBI” (1972) o “General Hospital” (1972-73), consiguiendo aparecer en esta última durante toda una temporada. En 1973 realizó una audición para poder participar en el film de George Lucas “American Graffiti” (el cual sería una de las sensaciones del año). No lo cogieron, pero Lucas se volvería a fijar en él en 1977 para su superproducción “Star Wars” tras toda una década participando fugazmente en productos para la pequeña pantalla (como “Las calles de San Francisco” junto a Michael Douglas). En los tres primeros films de la saga (“La guerra de las galaxias”, “El imperio contraataca” y “El retorno del Jedi”) interpretó a Luke Skywalker, el papel que le marcaría de por vida.

Hamill caracterizado como Luke Skywalker

A parte de esta famosa saga, su carrera no volvió a conocer éxito alguno. De hecho, hasta sufrió un grave accidente de moto que le desfiguró parcialmente el rostro: tuvieron que reconstruirle la nariz tras salirse con su BMW de la autopista (de hecho, las malas lenguas dicen que la escena del ataque del Wampa en “El imperio contraataca” se rodó para justificar las cicatrices de Hamill). Para reponerse de su accidente, Mark tuvo que someterse a operaciones dentales. Sin embargo, no todo iba a ser mala suerte: gracias a las mismas conoció a Marilou York, su higienista dental y futura mujer (se casaron en 1978).

“Correrías de verano” (1978), una comedia dirigida por Matthew Robbins, “Uno rojo división de choque” (1980), el film bélico de Samuel Fuller por excelencia, protagonizado por Lee Marvin y Robert Carradine, o “Britannia Hospital” (1982), cinta de Lindsay Anderson protagonizada por Malcolm McDowell (curiosamente el primero de la lista de “famosos por un día”) son algunas de las películas que Mark Hamill rodó en su “época de esplendor”.

Un Hamill muy desmejorado en la actualidad

Tras un período retirado de la gran pantalla, regresó en los 80’s con “Slipstream: la furia del viento” (1989), un film totalmente fallido de ciencia-ficción. La mayoría de sus proyectos posteriores salieron directamente a la venta en los videoclubes. Sin embargo, Hamill logró cierto éxito (algo que los espectadores españoles no hemos podido contemplar) interpretando musicales en Broadway (como “El hombre elefante” o “Amadeus”) y en su faceta de doblador (puso voz al Joker en la versión animada de “Batman”). Eso sí, para número musical el que interpreta en un capítulo de “Los Simpson” en el que parodian su figura (y en sale caracterizado como Luke). Su última intervención “con cierto renombre” fue su cameo en la cinta “Jay y Bob el silencioso contraatacan” (2001), conque ya os podéis figurar el estado de su carrera actual.

Por todo lo dicho, Mark Hamill constituye un nuevo ejemplo de “gloria efímera” que será recordado por el público, pero sólo por un papel: su Luke Skywalker en los tres primeros films de la saga “Star Wars”.

Carrie Fisher, la eterna “princesa Leia”

Carrie Fisher en “El retorno del Jedi”

Carrie Fisher, la futura “Princesa Leia”, nació el 21 de octubre de 1956 en Los Angeles, USA. Hija de artistas (sus padres son el cantante Eddie Fisher y la actriz Debbie Reynolds, conocida por películas como “Cantando bajo la lluvia”), Carrie no tuvo una infancia que podamos calificar de ejemplar: su padre Eddie abandonó la familia cuando Carrie contaba sólo con tres años de edad y su hermano Todd sólo con uno para casarse con Elizabeth Taylor. Posteriormente, Debbie Reynolds se casaría con Harry Karl, un hombre 25 años mayor que ella que acabó emborrachándose y apostando con el dinero de la familia y trayendo prostitutas a casa. Nueva decepción. Una vez superados los “problemas” de la infancia, Carrie, como no podía ser de otra manera, comenzó a interesarse por la actuación, apareciendo junto a su madre Debbie en diversos espectáculos. De hecho, hasta viajó una temporada a Londres para tomar clases de interpretación (concretamente en el London’s Central School of Speech and Drama). En 1975 debutó en la gran pantalla con el film “Shampoo”, protagonizado por estrellas de la talla de Warren Beatty, Julie Christie y Goldie Hawn. Su siguiente film, en 1977, sería ya “La guerra de las galaxias”. Con sólo 21 años, conoció el éxito de forma repentina, siendo invitada a participar en el afamado programa de la TV USA “Saturday Night Live”, donde conoció a su futuro marido, Paul Simon (el famoso integrante del grupo Simon & Garfunkel), y también a otros artistas como John Belushi. Sin embargo, estas compañías no le hicieron mucho bien, ya que por culpa de las mismas comenzaron sus problemas de adicción a las drogas. Cuando rodó la cinta “The blues brothers: granujas a todo ritmo” (1980) no hacía más que drogarse con Belushi, algo que le pasó factura a la hora de rodar la última entrega de “Star Wars”, en la que apenas podía memorizar las frases del guión. Tras rodar las tres primeras películas de “la guerra de las galaxias”, Carrie sufrió serias depresiones debido a su divorcio de Paul Simon, el consumo de drogas, diversos enfrentamientos familiares y la caída de su popularidad (su único film potable de esta etapa fue “Hannah y sus hermanas”). Todo ello hizo que en 1985 sufriera una sobredosis, siendo internada en un centro de rehabilitación de inmediato.

Carrie Fisher en la actualidad

Mientras se recuperaba, Carrie decidió escribir un libro, “Postales desde el filo”, en el que narra de forma autobiográfica la historia de una actriz que lucha contra las drogas a la vez que intenta continuar con su carrera. La novela conoció un gran éxito, siendo llevada al cine por Mike Nichols en 1989 con Meryl Streep y Shirley MacLaine en los papeles protagonistas. Viendo que su faceta como escritora no se le daba nada mal, volvió a escribir una novela en 1990, “Surrender the Pink”, en la que narraba su historia con Paul Simon. A principios de los 90’s, Carrie contrajo matrimonio con Bryan Lourd, padre de su hija Catherine. Sin embargo, el romance solo duró dos años, ya que Lourd abandonó a Carrie para irse a vivir con un hombre.

Tras cicatrizar todas las heridas abiertas, Carrie continuó escribiendo (en 1993 publicó “Desilusions of Grandma”) a la par que seguía apareciendo en cine con cintas como “Austin Powers” (su primer film en cinco años) o “Scream 3”.

David Prowse, un Darth Vader sin voz ni rostro

Prowse, el Darth Vader inglés

Aunque fue James Earl Jones quien pasase a la historia como la “voz” de Darth Vader (doblándole en España Constantino Romero), David Prowse, nacido en Bristol el 1 de julio de 1935, es quien de verdad se enfundó el traje de Vader. De hecho, el propio Prowse no fue informado de que su voz iba a ser doblada hasta el mismo momento del estreno del film (decisión acertada por otra parte, ya que a David Prowse se le conocía en el rodaje por el nombre de “Darth Farmer”, debido a su acento poco intimidante de granjero inglés). Para más inri, la escena en la que Vader muestra por fin su rostro al final de “El retorno del Jedi” no fue interpretada por Prowse, sino por Sebastian Shaw.

Lo más curioso del caso de Prowse es que, mientras que otros actores de la cinta siguieron trabajando a pesar de no intervenir en productos de calidad, David no volvió a aparecer en ningún film más desde la tercera entrega “galáctica”, aparte de dos cintas bastante recientes y totalmente intrascendentes (“The kindness of strangers” en el 2010 y “Open Mic’rs” en el 2006).

Sin embargo, Prowse sí que había desarrollado una carrera de cierta relevancia hasta la llegada de “Star Wars”: debutó en la gran pantalla en la parodia de James Bond “Casino Royale” tras haber intervenido en las series “El Santo” o “Doctor Who”. Continuó su carrera con títulos como “Horror de Frankenstein” (1970) o “La naranja mecánica” (1971), el mítico film de Stanley Kubrick. Eso sí, la saga de George Lucas fue su tumba cinematográficamente hablando, aunque aún sería recompensado con la Orden del Imperio Británico en el año 2000 por su esfuerzo cívico (en el Reino Unido es muy conocido por su papel en la campaña educativa “El hombre verde”).

Peter Mayhwe, el gigante que dio vida a Chewbacca

El estrafalario Mayhew junto al papel de su vida

El nombre de Peter Mayhew (19 de mayo de 1944, Londres) seguramente dirá poco a una gran parte de los amantes del cine, pero este inglés de dos metros y 22 centímetros hizo de Chewbacca en la saga de George Lucas. De hecho, el que Mayhew acabase en el mundillo del séptimo arte fue una coincidencia total, ya que en 1976 trabaja como asistente en el Hospital King’s College de Londres cuando el productor de cine Charles Schneer lo llamó para actuar en la cinta de Ray Harryhausen “Simbad y el ojo del tigre”. Un año después ya estaba interpretando a Chewbacca en “Star Wars”. Su carrera termina aquí, pero supo sacar provecho de las ganancias recibidas para poner en marcha varios proyectos, como una compañía de cabeceros de cama.

Kenny Baker, el hombre de poco más de un metro que hizo de R2D2

Baker, el famoso R2D2

Si Mayhew fue un gigante, ahora pasamos a hablar de Kenny Baker (24 de agosto de 1934, Birmingham), un actor que apenas llega al metro y diez centímetros de altura. Su papel en la saga no podía ser otro que el del robot R2D2. Eso sí, a diferencia de los anteriores su carrera no se quedó anclada en la saga galáctica, si no que intervino en otros films conocidos como “Flash Gordon” (1980), “El hombre elefante” (1980), “Vestida para matar” (1980), “Los héroes del tiempo” (1981), “Amadeus” (1984), “Mona Lisa” (1986) o “Dentro del laberinto” (1986). Además, Baker fue de los pocos actores que han aparecido tanto en la antigua trilogía como en la nueva, siendo rescatado por Lucas para seguir interpretando al famoso R2D2 en pleno siglo XXI.

Anthony Daniels, la pareja de baile de Baker

Daniels y “su C-3PO”

Por último, cabe reseñar la carrera de Anthony Daniels (21 de febrero de 1946, Salisbury, Inglaterra), quien formó junto al mencionado Baker una de las parejas más famosas del cine. Sí, Daniels fue el intérprete que se metió en el cuerpo de C-3PO. De formación shakesperiana, Daniels no había debutado en la pantalla grande hasta que Lucas le ofreció participar en “Star Wars”. Aunque su carrera cinematográfica no fuese más allá de la saga (sus otros proyectos “reseñables” son ponerle la voz a Legolas en la versión animada de “El señor de los anillos” o protagonizar la película de terror “Yo compré una moto vampiro”), Daniels puede enorgullecerse de que, junto a Mayhew y Baker, es el único actor en participar en todas las películas de la saga galáctica.

Con este reportaje he prentendido arrojar luz sobre el devenir de las carreras de los principales estandartes de los primeros “Star Wars”. Una vida en la que han llegado a conocer el éxito… pero sólo por una saga.

NO TODOS LOS “REMAKES” FUERON TAN MALOS

Se conoce como “remake” a las nuevas versiones cinematográficas que se realizan de películas ya existentes (para el presente artículo voy a obviar las adaptaciones realizadas de series de TV, tele-films o similares). El primero del que se tiene noticia data de 1904 y es “The great train robbery”, producido por la compañía Lubin, una nueva versión (prácticamente idéntica) del gran éxito rodado sólo seis meses antes por Edwin S. Porter, “Asalto y robo de un tren”.

Personalmente no estoy a favor de que se realicen este tipo de “adaptaciones” o “nuevas versiones” (eufemísticamente hablando), ya que se tiende a caer en una espiral de mediocridad y copia que puede llegar a acabar con la originalidad. Más o menos es lo que está ocurriendo en el Hollywood actual, donde la alarmante falta de ideas lleva a adaptar todo tipo de éxitos extranjeros, como es el caso de “Millenium”, “La cena de los idiotas” o infinidad de productos asiáticos, amén de los propios clásicos norteamericanos (la copia plano por plano que Gus Van Sant realizó del film de Hitchcock “Psicosis” en 1998 da buena fe de este tipo de prácticas). Sin embargo, cada cierto tiempo aparecen “remakes” que responden a las expectativas generadas y que, en determinados casos, pueden llegar a superar el material original. ¿Sabían que Al Pacino no fue el primer Tony Montana del séptimo arte? ¿Y que “Ben-Hur”, ganadora de la friolera de 11 Óscars, es un “remake”? Veamos cuáles son aquellas adaptaciones o nuevas versiones que sorprendieron a propios y extraños:

La carrera de cuadrigas en la versión de 1925 y en la de 1959

Ya que he citado el film de William Wyler “Ben-Hur”, me decido a comenzar hablando de esta mastodóntica producción de 1959 que, a pesar del paso de los años, sigue manteniendo el récord de premios Óscar recibidos (honor compartido con “Titanic” y “El señor de los anillos III”, todas ellas con 11 estatuillas). Este péplum, que narra la vida de Judá Ben-Hur, hijo de una familia noble de Jerusalén durante los reinados de los emperadores romanos Augusto y Tiberio, se basa a su vez en un film homónimo de 1926. En aquella cinta el protagonismo recaía en Ramón Navarro en vez de en Charlton Heston, mientras que Messala, amigo y posterior rival de Ben-Hur, era interpretado por Francis X. Bushman (en la versión de 1959 es Stephen Boyd quien interpreta dicho papel). El film de los años 20, considerada la película en blanco y negro (y muda) más espectacular de cuantas se han rodado, fue dirigida por Fred Niblo y se basó en la novela del General Lew Wallace “Ben-Hur”. A modo de curiosidad, cabe decir que también tiene su particular escena de cuadrigas. Por último, es preciso señalar que aún existe un “Ben-Hur” anterior producido por Kalem Pictures, el cual data de 1907, aunque Wyler tuvo en cuenta el film de 1926 para desarrollar su versión de la historia y no esta película desconocida de principios de siglo.

“Los diez mandamientos”: tanto la versión en blanco y negro y muda como la de 1956 están dirigidas por Cecil B. DeMille

Siguiendo con la filmografía de Charlton Heston, observamos que otro de sus films más famosos, “Los diez mandamientos” (1956), también es un “remake”. Lo más curioso de esta película bíblica es que su director Cecil B. DeMille también dirigió la versión anterior en blanco y negro, la cual data de 1923 (y por tanto muda). Las siete nominaciones al Óscar y el premio a los mejores efectos especiales (amén de un reparto formado, además de por Heston,  por estrellas de la talla de Yul Brynner, Edward G. Robinson o Yvonne De Carlo) confirman el mayor éxito de la versión de 1956, un clásico instantáneo.

Claudette Colbert hizo de Cleopatra, pero los espectadores siempre recordarán a Elizabeth Taylor

Sin dejar atrás el género histórico, cabe hablar de “Cleopatra” (1963), una de las películas más conocidas del cine a la par que accidentada.  Si la versión de los 60’s la dirigió Joseph L. Mankiewicz, el film original (de igual nombre), de 1934, contó con la dirección de Cecil B. DeMille, anteriormente citado y maestro en producciones de estas características. En la versión muda, la Reina de Egipto contó con los rasgos de Claudette Colbert, pero quién puede olvidar a la Elizabeth Taylor del film de Mankiewicz. Sin embargo, estas actrices no son las únicas que han dado vida a Cleopatra, si no que la lista es bastante amplia: Florence Lawrence (1908), Helen Gardner (1912), Giovanna Terribili Gonzales (Italia, 1913), Lydia Borelli (Italia, 1913) o Theda Bara (1917) en la época del cine silente, o intérpretes de la talla de Vivien Leigh (“César y Cleopatra”) o Sofia Loren (“Las noches de Cleopatra”) con la llegada del sonido hicieron lo propio.

Paul Muni o Al Pacino: ambos son “Scarface”

Dejando de lado las películas “de romanos”, cabe decir que el “remake” es una práctica que afecta prácticamente a todos los géneros cinematográficos. Dentro del cine “de mafiosos”, el ejemplo más famoso es sin duda alguna “Scarface” o “El precio del poder” (dirigido por Brian De Palma), película de 1983 que adapta el film de Howard Hawks “Scarface, el terror del hampa” (1932). Sin embargo, las comparaciones no son tan odiosas entre estos films debido a los cambios que introduce el film de De Palma: traslada la vida del gángster italoamericano Tony Camonte de la “Gran Depresión” a los años 80’s, al tiempo que le cambian la nacionalidad a cubano. Eso sí, la violencia que destila el personaje de Pacino choca con el carácter infantil de la actuación de Paul Muni (también eran otros tiempos) en la versión de principios de los 30’s, todo un clásico por otra parte.

Scorsese tuvo que “remakear” una película de Hong Kong para ganar su primer Óscar

Los “remakes” nombrados demuestran que hasta los grandes directores se prestan a adaptar obras anteriores, y si no que se lo digan a Scorsese: el director de Little Italy ganó su primer (y único por ahora) Óscar por el film “Infiltrados” (2006), una nueva versión de la película de Hong Kong “Infernal Affairs” (2002).

Robert Mitchum hizo un Max Cady excelente, pero la interpretción de De Niro ha pasado a los anales del cine

Tampoco hay que olvidarse de De Niro y su escena del “abogado” en “El cabo del miedo” (1991), historia rodada anteriormente en 1961 por J. Lee Thompson con Gregory Peck en el papel de Nick Nolte y Robert Mitchum haciendo de Max Cady (curiosamente, Scorsese los consiguió fichar para su particular versión de la historia, aunque cambiando los papeles: el que hacía de malo ayuda al bueno y viceversa). Para acabar con Scorsese, cabe decir que “La edad de la inocencia” (1993) también es una adaptación de los films homónimos de 1924 y 1934, aunque sin duda alguna es la versión de Martin la que más se recuerda.

El cine musical también ha sido producto de “remakes” (algunos de ellos desconocidos por el gran público). “Sonrisas y lágrimas” (1965), mítica película sobre la familia Trapp ganadora de 5 Óscar tuvo dos precedentes alemanes, “Die Trapp Familie” (1956) y “Die Trapp familia in Amerika” (1958). Lógicamente la versión USA se basa en el film del 56, ya que el siguiente narra el periplo de los Trapp por Estados Unidos. Otros films como “My fair lady” o “Gigi” adaptan versiones musicales, pero no constituyen “remakes” de films ya existentes.

La obra maestra de Murnau y la versión de Herzog, dos exponentes del cine alemán. Todo queda en casa.

Las películas de terror también son muy dadas al “remake” aunque, a diferencia de otros géneros, pocas veces suele salir bien la jugada. El film de Werner Herzog “Nosferatu” (1978), con Klaus Kinski e Isabelle Adjani es una digna versión de la obra maestra homónima de Murnau, con Max Schreck en el papel protagonista y filmada en 1922. Dejando de lado el terror puro y duro, los “thrillers” y cintas de suspense también han sido muy “remakeadas”, y si no que se lo digan a Hitchcock, quien rodó la versión USA de sus éxitos “british” “El hombre que sabía demasiado” (película de 1956 que añadió a la versión de 1934 el Technicolor y la canción de Doris Day “Qué será, será”) y “39 escalones” (de 1959, basada en la cinta homónima de 1935).

El “Rat Pack” de Sinatra y la “cuadrilla” de amigos de Clooney: ambos son los “Ocean’s eleven”

El género de aventuras también hace uso de estas prácticas, con films como “Rebelión a bordo”(1961), con Marlon Brando a la cabeza y que “remakea” la versión de 1935 con Clark Gable, la cual ganó el Óscar a mejor película, o “The italian job” (2003), que versiona el film de 1969 “Un trabajo en Italia”, con carrera de “minis” incluida. Tampoco me podía dejar en el tintero “Ocean’s eleven”, film que George Clooney, Brad Pitt y compañía llevaron a cabo en el 2001… copiando a Frank Sinatra y el “Rat Pack”, el “grupo de colegas” por excelencia durante los años 60’s, quienes hicieron “La cuadrilla de los once” (1960).

Por último, cabe decir que también existen determinados “remakes” rodeados de polémica. “El cartero siempre llama dos veces” (1981) versiona el clásico de Tay Garnett de 1946. Sin embargo, mientras que la versión de los 40’s es casta y pura, Jack Nicholson y Jessica Lange, quienes protagonizan la nueva versión, debieron de hacer el amor realmente para rodar ciertas escenas, conque figúrense. Por unas cosas o por otras, la versión de los 80’s será más recordada. Lo mismo cabe decir de “Las amistades peligrosas” (1988), film mucho más libertino que la original cinta francesa, “Relaciones peligrosas”, de 1959.

“El cartero siempre llama dos veces”: una versión más puritana y la otra más desenfrenada

En definitiva, no siempre los “remakes” son sinónimo de “copia barata” o “productos de serie B” visto lo visto, aunque la proporción de cintas de calidad o que superen las versiones originales, pese a quien le pese, no es tan abundante. La falta de ideas, la necesidad de actualizar historias que se han quedado anticuadas, el ganar dinero vendiendo un material ya conocido por el público,… son razones que influyen en el rodaje de los “remakes”, aunque, personalmente, prefiero las historias originales y diferentes. Eso sí, si las nuevas versiones alcanzan el nivel de los films aquí reseñados por mi perfecto, aunque es más complicado de lo que parece.