SAN SEBASTIÁN, una ciudad de CINE

Este año el Festival de cine de San Sebastián (Donostiako Zinemaldia), uno de los más importantes del mundo, cumple su 60º edición. Un aniversario tan especial era merecedor de un análisis a la altura. Comencemos:

60º Edición del Festival de Cine de San Sebastián

Dicho evento cinematográfico nació el 21 de septiembre de 1953 por iniciativa de unos comerciantes locales que pretendían alargar la temporada estival hasta finales de septiembre. Tomando como ejemplo los festivales de Venecia (el primero en crearse, concretamente en 1932), Cannes y Berlín, no se les ocurrió mejor idea que la de crear una “Semana Internacional del Cine”. Poco a poco fue ganado en popularidad hasta alcanzar la calificación “B” otorgada por la Federación Internacional de Asociaciones de Productores de Films (FIAPF) ya en su segunda edición. Sólo un año después, en 1955, recibió la calificación de festival competitivo, pudiendo otorgar premios (el primero fue entregado a la cinta italiana “Giorni D’Amore” de Giuseppe de Santis). De esta forma nació el premio a la mejor película o actual Concha de Oro (que entonces era de Plata). En 1957 el festival donostiarra recibió por fin la calificación “A” (la máxima que puede otorgar la FIAPF, pasando a ser su máximo galardón de plata a oro).  Así, la primera ganadora oficial fue “La nonna sabella” de Dino Risi (Italia). Sin embargo, el festival de Donostia no siempre ha conseguido mantener este estatus, perdiendo varias veces la calificación, especialmente en 1980, momento en el que su imagen comenzaba a deteriorarse entre los habitantes de la ciudad.

El cartel de la edición 49º del festival. Un homenaje a “Centauros del desierto”

Durante las primeras ediciones del festival, el gran problema que tuvieron que sortear los organizadores fue el de la elección de las películas que irían a concurso. Al ser un evento de clase “A”, en San Sebastián no podían visionarse films ya estrenados en los festivales anteriores (Berlín, Cannes y Venecia), de ahí que sufriera constantes altibajos. Dicho conflicto se ha mantenido hasta nuestros días. De hecho, la competencia del resto de festivales fue una de las causas del declive de San Sebastián en los 80’s. Aunque los donostiarras recuperaron su “estrella perdida” en 1985, y parece ser que de forma definitiva (aún con todo la FIAPF ha anunciado cambios a la hora de calificar los festivales), le seguía faltando algo a esa “antigua fiesta del cine”. La muerte de Franco, uno de los grandes interesados en que Donostia tuviese un festival de renombre, fue otra de las causas que explican su citado declive. El público demandaba un festival más popular y menos elitista, además de reclamar una mayor demanda de estrellas. Aunque las películas proyectadas poseían una gran calidad, el hecho de no haber apenas artistas famosos le restaba cierta importancia a San Sebastiáncomo foco cinematográfico.

Un joven Travolta admira la playa de la Concha

Una de las ideas que se propusieron para voltear la situación fue la construcción de un cine de verano en la playa de Ondarreta, únicamente durante la duración del festival. Tras el gran éxito recibido, los organizadores se empeñaron en construir una sala gigante en el velódromo de Anoeta con un aforo para más de 8000 espectadores. El resultado tuvo una acogida increíble. En 1986, para rizar el rizo, se proyectó un maratón cinematográfico en dicho lugar, con la presencia de artistas de la talla de Oliver Stone. De esta forma se consagró el velódromo. El ambiente era tan increíble que hasta Danny Boyle se quedó de piedra al presentar su film “Trainspotting”. Hoy en día la visita al velódromo es obligada si se acude al festival, especialmente el día de la clausura.

“El peine del viento”, imagen emblemática de la ciudad

La falta de estrellas se solventó de la mejor manera posible: los organizadores decidieron crear un nuevo galardón que premiaría la aportación al cine de todo artista que se lo mereciera. Así nació el premio Donostia. El primero en recibirlo fue Gregory Peck en 1986, aunque tardó en aceptarlo. Peck, muy celoso de su “estrellato”, se informó de los anteriores ganadores de la estatuilla (ninguno, obviamente) para sopesar si el premio valía la pena o no. Tras Peck, el galardón fue a parar a manos de Glenn Ford, Vittorio Gassman y Bette Davies. Davies, con 81 años a sus espaldas, apareció fumando en el escenario del Teatro Victoria Eugenia como si de una adolescente se tratara. Murió 15 días después. Este hecho hizo que comenzase a correr el rumor de que el premio Donostia estaba maldito. Los organizadores, tras otorgárselo posteriormente a Claudette Colbert, Anthony Perkins, Lauren Bacall y Robert Mitchum (personas de una edad muy avanzada y que no tardaron en fallecer), decidieron reconocer la carrera de artistas consagrados pero más jóvenes. Susan Sarandon fue la elegida para “representar” el cambio. En su discurso de agradecimiento llegó a bromear sobre el tema.

Glenn Close con su particular premio Donostia

Al Pacino, Michael Douglas, Jeremy Irons, Jeanne Moreau, Anthony Hopkins, John Malkovich, Fernando Fernán-Gómez, Vanessa Redgrave, Anjelica Huston, Michael Caine, Robert De Niro, Francisco Rabal, Warren Beatty, Julie Andrews, Jessica Lange, Bob Hoskins, Dennis Hopper, Isabelle Huppert, Sean Penn, Robert Duvall, Woody Allen, Annette Bening, Jeff Bridges, Ben Gazzara, Willem Dafoe, Max Von Sydow, Matt Dillon, Richard Gere, Liv Ullman, Meryl Streep, Antonio Banderas, Ian McKellen, Julia Roberts, Glenn Close y, ya en 2012, Oliver Stone, Travolta, Ewan McGregor, Tommy Lee Jones y Dustin Hoffman, han sido algunos otros galardonados. Algunos de ellos, como De Niro, fueron difíciles de convencer, y otros como Jessica Lange tuvieron que esperar varios años para poder levantar el premio Donostia. ¿La razón? La celebración del festival coincidía con la entrada al colegio de los hijos de Lange, algo que no estaba dispuesta a perderse. Los organizadores tuvieron que aguardar a que crecieran.

Bette Davis recibiendo el premio Donostia con 81 años en una de las imágenes más recordadas del festival

Films como “Vértigo”, “Los vikingos”, “Con la muerte en los talones”, “Star Wars”, “El honor de los Prizzi”, “Tiburón”, “El resplandor”, “Alien” o “Muerte entre las flores” han sido estrenados en el festival, lo que nos puede dar una idea de su magnitud. Los productores de las películas escogen de entre los festivales más importantes aquel en el que esperan lograr una mayor repercusión, y San Sebastián, afortunadamente, suele recibir una buena cosecha de cintas.  La elección también depende del estilo imperante en cada uno de ellos. Donostia, con un espíritu innovador, de vanguardia, suele atraer a producciones interesantes. Cineastas como Pedro Almodóvar, con la cinta “Pepi, Luci y Bom y otras chicas del montón”, o Francis Ford Coppola, con “Llueve mi corazón” (Concha de Oro), han sido descubiertos al mundo en la capital guipuzcoana.

Coppola recibiendo su primera Concha de Oro

Eso sí, también se han producido fallos flagrantes en el palmarés de varias ediciones. En 1958, por ejemplo, la polaca “Eva quiere dormir”, hoy olvidada, se alzó con la Concha, mientras que “Vértigo”, de Hitchcock, se fue de vacío. En 1959 “Historia de una monja” de Fred Zinnemann dejó en la cuneta a “Con la muerte en los talones”, mientras que en 1963 la italiana “Mafioso” pasó por encima de “Días de vino y rosas”, con Jack Lemmon a la cabeza. Son fallos inexplicables, pero que quedan compensados por los numerosos descubrimientos del festival. En 1964 Elia Kazan se proclamó vencedor con su “América, América”, y en 1974 el festival encumbró a la ópera prima de Terrence Malick “Malas tierras”.

Homenaje a Hitchcock en la 53º edición del festival

Sin embargo, el festival no sólo posee la Sección Oficial (en la que compiten 15 películas aproximadamente), si no que está dotado de una programación muy rica. La sección “Nuevos directores”, destinada a la proyección de la primera o la segunda obra de realizadores del todo el mundo, se ha erigido como una de las iniciativas más importantes del festival al haber descubierto a interesantísimos cineastas a lo largo de su historia. Los mencionados Almodóvar o Coppola se ganaron un nombre por primera vez en este festival, además de muchos otros, como Montxo Armendáriz con su ópera prima “Tasio” o Juanma Bajo Ulloa. El jurado de “Nuevos directores”, a diferencia de lo que ocurre en la Sección Oficial, compuesta por artistas consagrados, está formado por especialistas no conocidos.

Cartel promocionando la sección de Zabaltegi

En 1985 se inauguró una nueva sección, Zabaltegi (“lugar abierto” en euskera). Se trata de un gran “cajón de sastre” que incluye diversos espacios. Uno de ellos es el de Nuevas perlas (fuera de concurso pero galardonado con el significativo “Premio del Público”), donde se estrenan films ya vistos en otros festivales o realizados por los miembros del jurado de cada edición (si se da la coincidencia de que ese año han realizado algún trabajo). La cinta que tuvo el honor de inaugurar por primera vez Zabaltegi fue “La rosa púrpura del Cairo” de Woody Allen, y así hasta nuestros días. El brasileño Walter Salles se pasó por San Sebastián para mostrar al público “Estación central de Brasil” en 1988, mientras que el mexicano Alejandro González Iñárritu presentó en el 2006 “Babel”. Zabaltegi, además de combinar con gran acierto el trabajo de cineastas consagrados y noveles, permite una mayor afluencia de caras conocidas, lo que la convierte en la sección más dinámica, alternativa y cercana al público.

Spielberg hablando para la “Cadena SER” en Donostia

Otra de las secciones con mayor número de adeptos es la dedicada a las “Retrospectivas”. Durante los 70’s se presentaba la obra completa del presidente del jurado (Nicholas Ray, Howard Hawks, Fritz Lang,..). Al poco tiempo se decidió mostrar la filmografía de autores no conocidos por el gran público y que actualmente han adquirido el estatus que se merecen (William Wellman, Todd Browning,…). Con motivo de algunas retrospectivas se han visto por el festival  caras tan conocidas como las de Bette Davies, la familia del citado Wellamn (primer director oscarizado de la historia), Imperio Argentina o Mickey Rooney, que desgraciadamente se encontró en  Donostia con Lana Turner, con quien mantuvo litigios amorosos durante su juventud. El festival, con muy buen criterio, se dio cuenta de que aún había mucho que descubrir en el pasado.

El siempre rebelde Sean Penn, galardonado con el premio Donostia

Las retrospectivas, sin embargo, no sólo se centran en el cine clásico, sino que también muestran la obra de autores modernos, en activo, como Bernardo Bertolucci. El realizador italiano ha sido uno de los grandes apoyos de San Sebastián, acudiendo a la ciudad guipuzcoana siempre que ha podido, incluso durante su etapa de declive. De hecho, Bertolucci presentó en el festival un adelanto de “El último emperador” en compensación por haber rechazado en una ocasión ser presidente de la Sección Oficial. Peter Bogdanovich o Terry Gilliam han sido otros de los realizadores que han visto cómo San Sebastián les dedicaba una retrospectiva. Gilliam, de hecho, se presentó en la ciudad vasca encontrándose allí con Johnny Depp y Benicio Del Toro, dos de sus actores fetiche, para sorpresa propia y del público. Kieslowski, quien tuvo que sortear la censura polaca para poder presentar algunos films, también acudió al festival. El primer español en recibir el honor de figurar en una retrospectiva fue Eloy de la Iglesia, aunque su paso por Donostia fue de lo más accidentado.

San Sebastián, un destino muy recomendable

Otra sección del festival es la dedicada al cine sudamericano bajo el nombre de “Horizontes latinos”. San Sebastián siempre se ha considerado, cinematográficamente hablando, un puente entre Europa y América. Esto se debe, en gran parte, a la labor de Luis Buñuel, uno de los más grandes cineastas de nuestro país que tuvo que marchar exiliado a México por culpa del franquismo. El director aragonés ha sido homenajeado varias veces a lo largo de la historia del festival, especialmente en 1977, año en el que recibió una Concha de Oro honorífica (con tamborrada de Calanda, su pueblo natal, incluida). Esta conexión hispana se pone de manifiesto asimismo a la hora de elegir los jurados de cada edición. Mario Vargas Llosa fue presidente del mismo, al igual que Miguel Ángel Asturias (miembro del jurado sólo un año después de recibir el premio Nobel). También cabe remarcar que “Horizontes latinos” contiene la sección “En construcción”, espacio donde se presentan films inacabados en busca de financiación.

Al Pacino acompañado por Pedro Almodóvar en el festival

El resto de secciones presentes en el festival son las siguientes: Culinary Zinema, cine y Gastronomía, Made in Spain (donde se estrena lo más laureado de la producción nacional del último año), Zinemira (espacio en el que se muestran películas producidas en Euskadi, apoyando así la creación cinematográfica en la autonomía), Cine infantil (con proyecciones para los más pequeños en euskera o castellano), Galas TVE, Galas ETB y Gran premio FIPRESCI, sin olvidar los films más populares del mítico velódromo de Anoeta.

Con motivo de la celebración del festival, se organizan en San Sebastián ciertos eventos paralelos al mismo, tales como los “Encuentros Internacionales de Escuelas de Cine” (intercambio de ideas entre estudiantes de cine latinoamericanos y españoles), “The Industry Film” (espacio propicio para cerrar acuerdos de financiación o producción de películas) o las diversas fiestas que se llevan a cabo en el Hotel María Cristina, el Palacio de Ayete o la bahía de la Concha.

 Las sedes del festival son el Kursaal, (donde se presentan los films a concurso, además de celebrarse las galas de inauguración, clausura y entrega de premios), el Teatro Victoria Eugenia (principal sede hasta la apertura del Kursaal en 1999), el Teatro Principal, los Cines Príncipe y el mítico Hotel María Cristina, lugar de descanso para las estrellas.

En definitiva, el Festival de cine de San Sebastián ha sido, es y seguirá siendo uno de los eventos cinematográficos más importantes, no sólo a nivel español sino a una escala internacional. Siendo uno de los únicos 7 festivales europeos y 13 mundiales que conserva la categoría “A” de la FIAPF, su visita es casi obligada para los amantes del séptimo arte, que encontrarán ofertas para todos los gustos. Además, San Sebastián ofrece un entorno idílico que deslumbrará a propios y extraños. Eskerrik asko eta arratsalde on.

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Una respuesta a “SAN SEBASTIÁN, una ciudad de CINE

  1. Me ha parecido muy interesante y completo el artículo que me ha dado una extensa visión de lo que ha sido y lo que es el Festival de Cine de San Sebastián. Espero ver en alguno de los apartados, muy pronto, una película tuya.

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